La familia rosarina que recorre el país en una Estanciera está en el Alto Valle

Actualmente están en Roca. En una camioneta modelo 62 planean llegar hasta Centroamérica. "Queríamos una aventura no un viaje más de turismo", manifestó la familia Blanco. Conocé la historia.





«¿Otro tipo de vida es posible?», esa fue la pregunta que movilizó a la familia Blanco a emprender esta aventura: en una Estanciera- modelo 62- Ariel, Lorena, Alfonsina y Caetano recorren el país. Actualmente se encuentran en Roca.

Ariel es oriundo de Santa Fe. Lorena, su compañera, es de Corrientes. Ambos se conocieron en Rosario y luego de casarse nació Alfonsina, que hoy tiene 4 años e increíblemente aprendió a caminar en el viaje. Tiempo después llegaría Caetano, quien hoy tiene 2 años.

«Cuando Alfonsina era bebé comenzamos a preguntarnos si otra vida era posible«, comentó Ariel y comenzó a rondar en él y Lorena la idea de esta aventura.

«Nos parecía raro esa vida nómade con familia pero comenzamos a ver que la gente se solventaba de distintas formas y comenzamos a preguntarnos por qué nosotros no», añadió.

Fue así que decidieron comprar la Estanciera. Para eso, Ariel tuvo que vender una camioneta Peugeot que tenía.

La camioneta que utiliza la familia Blanco para su aventura.

«Siempre soñábamos con viajar en familia. Cuando vi La Estanciera me enamoré», comentó por su parte Lorena, al recordar el inicio de este recorrido que ya lleva más de 3 años.

«Queríamos que el viaje por el país fuera una aventura, no un viaje más de turismo. Así nació nuestra historia. Pensamos recorrer el país y luego Centroamérica», manifestó Ariel.

Por ese motivo decidieron denominar a su iniciativa «Sueñeros por América«.

«Salimos de Rosario hacia el oeste de Buenos Aires, luego pasamos por La Pampa. Siempre nos dirigimos con amigos, con personas que nos iban invitando. Teníamos una idea de viaje pero quienes nos iban viendo en la televisión, en radio o diarios, nos iban invitando… ¿A quién se le ocurre viajar con una familia arriba de una Estanciera? La gente comenzó a invitarnos apenas salimos», recordó Ariel, en diálogo con RÍO NEGRO.

Cuando Alfonsina era bebé nos preguntamos si otra vida era posible».

La incógnita que disparó la aventura de Ariel y Lorena.

Así, el vínculo que la familia fue creando con distintos pobladores fue la guía de su recorrido.

«La gente nos invitaba a comer, a charlar, a tomar unos mates… a pasar un rato para que le contemos aventuras del viaje. Compartíamos experiencias (…) Eso nos enriqueció muchísimo como personas, como familia», narró Ariel.

Y decidieron emprender el viaje hacia el sur del país. Fue ahí que Lorena quedó embarazada de Caetano.

Alfonsina aprendió a caminar en el viaje; Caetano nació en El Calafate.

Relataron que en Bajo Caracoles- en la mítica Ruta Nacional 40- se les rompió la camioneta, aunque eso no le impidió llegar hasta El Calafate. Allí nació su segundo hijo. Tiempo después decidieron viajar hasta Río Gallegos «para trabajar un poco más duro» y reparar el motor que se había fundido.

Una vez instalados en Río Gallegos llegó la pandemia.

«Eso no quitó que no trabajáramos fuerte- continuó Ariel- Sabíamos que queríamos continuar el viaje, continuar con nuestro sueño. Así que decidimos trabajar más fuerte que nunca. Alquilamos una casa. Nos establecimos por la pandemia, no nos quedó otra. De esa forma fuimos juntando pesito a pesito para reparar el motor».


Ariel y Lorena se conocieron en el profesorado de Educación Física, hace 10 años.


Finalmente, por la rotura de su vehículo trajeron la Estanciera de Río Gallegos a Río Negro en un semirremolque. Así fue que llegaron a Roca.

«Ni bien llegué me puse a trabajar de cosechador de manzanas en una chacra. En Rosario no hay este tipo de huertos, no hay manzanas para cosechar, así que es toda una experiencia nueva. Es hermoso. Es una región bellísima. No conocíamos la zona. Nos encantó tanto que nos gustaría pasar acá el invierno», reveló Ariel.

Siempre soñamos con viajar en familia».

Reveló Lorena, al recordar el inicio de la aventura.

«Con Lorena a veces bromeamos. Si alguien nos presta un lugarcito podríamos pasar el invierno«, lanzó Ariel.

El joven explicó que la Estanciera la está por reparar un mecánico de la zona. «Llegamos hace algunas semanas a Río Negro pero aún no ha podido meterle mano al motor. Ya compramos todos los repuestos», indicó y señaló que también están en busca de un chapista.

Ariel trabajando en la cosecha en el Alto Valle.

«Si no conseguimos un lugar para quedarnos continuaremos rumbo hacia el norte. La idea es ir hacia Jujuy y Salta«, continuó Ariel.

De igual manera, Ariel siempre remarcó que están «abiertos a escuchar, aprender, conocer y a disfrutar de la gente de cada región».

El Alto Valle es una región bellísima, nos gustaría pasar acá el invierno»

Ariel y su deseo de permanecer en la región.

En cuanto a la escolarización de los niños, Lorena comentó que ella se dedica a la enseñanza. «Alfonsina ya sabe escribir al dictado y Caetano ya sabe los números y vocales, colores. Le dedicamos mucho tiempo a ellos. Ese también era el objetivo del viaje: dedicarle más tiempo a nuestros hijos. Mantenernos junto a ellos en la crianza y ser parte de su aprendizaje», explicó la joven.

La Estanciera modelo 62 en Esquel.

«Esta aventura nos llena muchísimo como familia. continuó Ariel- No creíamos que en la Argentina hubiera tan buena gente, gente tan maravillosa. Hemos compartido mates, guisos, sopas, asados… hemos conocido gente maravillosa«.

«Ahora en Río Negro no conocemos a nadie más que al muchacho que se ofreció a darnos una mano. Así que cualquier trabajito siempre es bienvenido», concluyó Ariel.


Ariel y dejó su celular para quienes quieran brindarle una mano o contactarse con la familia: 2966 – 354727.



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