La imposición como una solución






La convocatoria del gobierno es vista con desconfianza por un sector de la oposición que cree que será para repartir las cargas del ajuste económico.


El gobierno provincial dio un paso en la convocatoria a todo grupo humano que tenga forma de organización para encontrar alguna forma de transitar lo que, se supone, será la reconstrucción de Neuquén una vez que termine la pandemia.

Tamaña empresa está rodeada de definiciones de elevado contenido gramatical que la rodea de un barniz cuasi académico. No era necesario pero se aclaró que no es para hablar de política y mucho menos una plataforma de lanzamiento de candidaturas.

En la oposición se miraron entre ellos con cierta desconfianza. Los más veteranos huelen que sea la clásica estrategia del MPN que consigue un fin superior con reparto de pequeñas dosis a los partidos más chicos. Esto ocurre cuando debe “negociar” la aprobación para emitir bonos, pedir un crédito o en momentos de sensibilidad por cuestiones externas -meteorológicas o accidentes-.

Los más nuevos, por cuestiones de principios, están dispuestos a integrar mecanismos dialoguistas y otros, más esquivos, temen que la agenda de discusión se limite a cómo repartir la miseria.

El endeudamiento y la dependencia extrema de la actividad petrolera son dos pilares esenciales del gobierno provincial. Hay diputados que reclaman atención financiera para algunos sectores que, en comparación con las cifras de varios ceros en pesos que tienen otros, parecen reducidos. El presupuesto provincial no resiste demasiada elasticidad a partir de que más del 60% está destinado al pago de salarios, después siguen las jubilaciones del Instituto de Seguridad Social del Neuquén, y solo una pequeña parte corresponde a obras públicas que siempre pagan el pato de la boda porque son la variable de ajuste.


Sin una reactivación tipo shock de la producción petrolera, la provincia tiene serias dificultades para mantener la economía del campamento.


Ya asomó otro sector que no quiere mancharse con las pérdidas porque está disgustado, ya que, cuando hubo bonanza, no se los convocó para lavar las culpas. Teme que si hay aval político se termine de consolidar la hegemonía del partido provincial por la regla de la evolución de especies.

La discusión sobre el uso de los fondos se parece en la provincia de Neuquén a una disputa con final arreglado. El gobierno suaviza el impacto de las aristas más punzantes de su administración y la oposición les saca punta como a un lápiz. De allí que no se sabe si se buscará un acuerdo para reducir la atención estatal a la caja jubilatoria, si buscará acuerdo político para bajar el gasto público en salarios, que de hecho ya lo hace con los aumentos pospuestos y el aguinaldo en cuotas; o si surgirá una propuesta “superadora” de optimizar una fuente de ingresos afín a la actividad petrolera.

Por lo pronto, el gobierno olió que la oposición estaba inquieta y convocó al diputado Darío Martínez con un tono institucional. Es el más moderado del Frente de Todos y tiene llegada al presidente Fernández.

Una aguda observadora de la política neuquina apuntó que uno de los acuerdos políticos de mayor relevancia política en la historia es de la Moncloa en España. El papel fundamental le cupo a un economista que estuvo solamente ocho meses como funcionario. Enrique Fuentes Quintana pudo, con un despliegue de información sin disimulo, convencer a la izquierda de que bajara sus pretensiones y a la derecha de que aceptara una reforma impositiva. “El camino es la negociación, el país ha mostrado un deseo inequívoco e irreversible de renunciar a la imposición como vía para resolver los conflictos”, dijo el funcionario. Eran otros tiempos pero el quiebre económico y político tiene similitudes.

Los ingresos económicos de Neuquén están por el piso y el campamento que se construyó es muy difícil


Comentarios


La imposición como una solución