La informática copia la vida de los insectos
Antiguas especies desarrollaron experiencias sociales con mecanismos de comunicación que les permiten obtener eficientes resultados en la búsqueda de alimento. Estos sistemas se están utilizando para diseñar novedosos programas informáticos.
El hombre tiene 50 millones de años sobre la tierra, las hormigas, las abejas y las avispas pisan estas tierras desde hace 130 millones de años. Esto explica su éxito como grupos zoológicos sociales al transitar el camino de la evolución. Su sistema de comunicación se basa fundamentalmente en la secreción y decodificación de feromonas. El comportamiento de las hormigas, mediado por la información que intercambian a través de las feromonas, muestran interesantes patrones de conducta sensibles de estructurar programas informáticos. Lo interesante de estos sistemas es que su éxito depende sensiblemente de aquellos individuos que hacen un aporte innovador, dentro de la misma dirección del objetivo, perfeccionando con ello el resultado final. Este modelo de comportamiento le sirvió al Grupo de investigación Ingeniería de Sistemas, Control, Automática y Robótica (Iscar) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) para optimizar la maniobra de un barco autónomo para entrar en una rada y quedar amarado en dirección al sur. Biotecnología Este sistema puede resolver problemas como encontrar el camino de forma dinámica según van recopilando información. Puntualmente, en este caso se utilizó para resolver el trayecto mas corto que tendría que utilizar una nave para moverse y atracar dentro del puerto. Mediante el uso de una tabla de feromona artificial se organiza a una colonia de hormigas, también artificiales, para que cooperativamente encuentren una combinación óptima de valores. Internet vs. feromonas Si bien el uso de las feromonas en la experiencia humana todavía es materia de debate científico, la tecnología, en el capítulo de la comunicación, ha llegado para supervincularnos y hacernos interactuar de diversas maneras. En algunas de ellas, también generamos estímulos multiplicados similares al de las hormigas. El secreto y famoso algoritmo del buscador Google se basa en darle valor a una página por la cantidad de enlaces que los internautas direccionan a esa página. También las tiendas virtuales nos dan la posibilidad de calificar a vendedores y compradores, según haya sido la experiencia de intercambio, lo que otorga un puntaje que lo ubica de forma ordenada y el cual todos compartimos. De hecho comprar de forma convencional y cara a cara en un negocio, en general no nos otorga la cantidad de información que tenemos sobre el negocio virtual y que nos testimonian las experiencias de otros compradores, sobre su calidad de atención, rapidez de envío, precio y financiación.
HORACIO LICERA hlicera@gmail.com
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