¿El ocaso de los bosques?
Las causas históricas fueron el hacha, el fuego y el ganado. Los dos primeros estarían medianamente controlados, pero no así el sobrepastoreo. Aquí la opinión de un calificado lector.
El Jardín de Casa
En respuesta a mi nota del 17 de marzo “Pehuenes en riesgo”, donde hacía referencia a la inquietud que despierta el deterioro que están sufriendo estos milenarios tesoros botánicos de nuestra región patagónica, he recibido una extensa carta del señor Eberardo Hoepke, de San Martín de los Andes, quien no duda en atribuirlo al sobrepastoreo del ganado vacuno, ovino y -principalmente- caprino. El señor Hoepke, llegó de Alemania en 1955 con 22 años y luego de una “aclimatación” en una estancia santafecina, lo atrajo el frío clima patagónico y en 1962 se hizo cargo de la administración de la estancia “Quechuquina”. Allí creó un vivero y aprendió el manejo sustentable del bosque Andino Patagónico, reponiendo los árboles cosechados para detener la erosión y recuperar la fertilidad de los suelos. Numerosos ensayos desde Mendoza a Santa Cruz, lo convencieron de que era el camino correcto. En 1978 desarrolló viveros para forestación en Meliquina y Filo Hua Hum y esos viveros crecieron de la mano de exitosos programas y proyectos de enseñanza, orientación, asesoramiento y organización administrativa. Una vez jubilado, se hizo cargo de un amplio programa forestal en la estancia “Los Peucos”, un campo en vías de desertificación, donde junto a la comunidad mapuche logró una exitosa fuente laboral a través del arte de plantar. También asesoró al exgobernador Felipe Sapag, en la creación de la Corporación Forestal Neuquina (Corfone). En esos 17 años en Quechuquina, 20 en Meliquina y 15 en Los Peucos, plantó unos quince millones de árboles. Pinos versus pehuenes Una de las causas que se suelen esgrimir del deterioro de las araucarias, es la indiscriminada plantación de pinos, especies introducidas que alterarían el ecosistema en detrimento de estos relictos botánicos y se toma como referencia la triste realidad de la zona de Bariloche, donde han desplazado al “ciprés de la cordillera” (Austrocedrus chilensis). Hace algunos años, tuve la ocasión de recorrer la zona de Pehuenia con técnicos de la dirección de Bosques del Neuquén y, si bien pude observar bosques mixtos de araucaria con pìnos, en rigor hacía ya algunos años que dichas plantaciones se desplazaron hacia zonas vacías en la precordillera hasta el límite con Chile, donde no compiten, conservan el suelo de la erosión y son una alternativa económica, como lo demuestra Huinganco, “el jardín del Neuquén”.
Teodorico Hildebrandt eljardin@rionegro.com.ar
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