La ley Sherman y las similitudes con el caso de la AT&T
La partición de Microsoft sería el primer golpe contra una multinacional en la era de la globalización, tras dos años de concentraciones aceleradas en todos los sectores de la economía.
La Sherman Act, la ley antimonopolio estadounidense en virtud de la cual las autoridades federales lanzaron el procedimiento contra Microsoft, se remonta a 1890 y fue aplicada por primera vez en 1911 contra la petrolera Standard Oil, de John Rockefeller.
El antecedente más cercano de una demanda gubernamental por monopolio que condujo a la división de una gran empresa fue el acuerdo American Telephone & Telegraph (AT & T) y el gobier-no federal, en 1982, de la cual surgió una decena de firmas
A diferencia de AT&T, que por su estructura permitió una reorganización sobre líneas regionales y de diferentes negocios, Microsoft es una empresa más integrada y cuyos productos están relacionados de manera más estrecha
Todo esto conforma una situación distinta a la que ocurrió en 1982 cuando, después de ocho años de investigaciones y presiones gubernamentales, AT&T aceptó una propuesta para dividirse en compañías telefónicas regionales.
En aquel entonces la telefónica, con activos por 150.000 millones de dólares y un millón de empleados , dominaba el mercado de la telefonía: fabricaba teléfonos, reparaba las líneas y era la transportadora de comunicaciones locales, y de larga distancia en todo el mundo.
Quienes ahora conjeturan sobre las ventajas y desventajas de la fractura de Microsoft tienen ante sí los números de la segmentación de ATT.
Al final de 1983, la ATT tenía un valor en el mercado de 60.000 millones de dólares.
Tras 18 años de combinaciones, fusiones, nuevas divisiones y asociaciones, del tronco de la vieja AT&T han surgido 11 compañías con una capitalización combinada de 875.000 millones de dólares, entre las que se cuentan la gigante Lucent (208.400 millones de dólares), SBC Communications (150.700 millones), y la que conserva el nombre de AT&T y que está valorada en 114.000 millones de dólares.
La compañía «es rebelde y poco fiable»
Washington (EFE).- El juez que ordenó la división de Microsoft aseguró que la compañía de Bill Gates demostró ser «poco digna de confianza» y «poco dispuesta» a aceptar que había violado la ley.
La decisión establece que la empresa quedará dividida durante 10 años; las restricciones a su conducta comercial comenzarán a aplicarse en 90 días; deberá proporcionar mayor acceso a su sistema Windows, y tendrá que presentar un plan para su segregación en cuatro meses.
En una justificación de cuatro puntos, Jackson manifestó que en la forma en que Microsoft está ahora organizada y dirigida «no se muestra dispuesta a aceptar la noción de que violó la ley o a acceder a enmendar de inmediato su conducta». Expresó que Microsoft «no admite que alguna de sus prácticas comerciales hayan violado la ley Sherman «.
Agregó que Microsoft continúa llevando a cabo sus actividades como en el pasado y todavía podría hacer en otros mercados lo que hizo en los sistemas operativos». (EFE)
Se viene un proceso largo y complejo
Washington (EFE).- La división de Microsoft en dos empresas tiene ante sí un proceso complicado y largo que puede ser demorado por apelaciones ante los tribunales.
El próximo paso en este proceso se dará en el Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia, donde Microsoft reiterará los argumentos que ya rechazó el juez federal Jackson.
Para apresurar el proceso , el Departamento de Justicia pidió que se remita, de forma expedita, el caso al Tribunal Supremo. Si Jackson consiente, La Corte podrá aceptar el caso o remitirlo al Tribunal de Apelaciones.
Numerosos expertos en asuntos legales creen que el Tribunal Supremo de Justicia devolverá el asunto al Tribunal de Apelaciones, donde se escucharán nuevamente todos los argumentos ante tres de los 12 jueces de apelación.
Es probable que, mientras tanto, el juez Jackson solicite que se apliquen medidas interinas contra el monopolio de Microsoft, y el Tribunal de Apelaciones podrá aprobarlas o dejarlas en suspenso.
Cuando el Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia emita su fallo, la parte perdedora probablemente continuará la pelea legal solicitando una audiencia ante los 12 magistrados del tribunal.
Una vez que se agote ese recurso, y si a alguna de las partes le queda energías para seguir la disputa, el caso pasará a la Corte Suprema para un fallo definitivo.(EFE)
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