“La magia conquista el corazón”

Redacción

Por Redacción

Tiempo atrás me encontraba en Buenos Aires leyendo un periódico cómodamente en parque Lezama y de pronto vi a unos niños arrojando piedras a unas palomas, entonces les dije en voz alta que no les tiraran piedras y dejaron de hacerlo pero en breve, mientras seguía con mi lectura, los vi de reojo escondidos con la clara intención de hacerme alguna travesura o malicia de niño. Entonces yo, sin dejar de leer y sabiendo que estaban cerca, comencé a hacer algo que hago con facilidad, mover mi oreja izquierda o ambas, y por el rabillo del ojo observé que no habían resistido la curiosidad y habían asomado sus cabezas para ver mejor el movimiento. Aprovechando que llevaba una birome en el bolsillo de la camisa, la saqué, la miré y realicé un truco de magia en el que extiendo mi brazo arremangado y hago desaparecer la birome. Los niños, al ver mi mano abierta y sin nada, se sorprendieron tanto que asomaron su cuerpo olvidando su discreción y acto seguido, con otro movimiento, hice aparecer la birome, la miré sorprendido y repetí el truco. Entonces ahí los miré a los ojos y les dije: “¿Les gustó?”. “¡Sí!”, me dijeron asombrados. Charlé con ellos y les dije de buena manera varias cosas, entre ellas que era mejor ver una paloma volar o caminar que arrastrándose herida por haber recibido un piedrazo, y los niños quedaron muy conformes con la charla. Qué distinto hubiera sido si al darme cuenta de que estos niños me espiaban y acechaban quizá para hacerme una travesura yo, al sentir de este modo su presencia, me hubiera enojado. No nos olvidemos de que estaban arrojando piedras y supongamos que los retaba, ellos me contestaban mal o se ponían agresivos y pretendían algo malo hacia mí y yo reaccionaba… así hubiera pasado un mal rato, pero fue lo contrario: tuve un momento positivo. Nosotros, los adultos, tenemos herramientas para aconsejar e inducir para bien a los niños y a los jóvenes que ya comenzando a ser adultos meten la pata muchas veces creyéndose que se las saben todas y, tal vez buscando los límites propios de la edad, a veces sufren malas consecuencias por inconscientes. Otros crecen en forma equivocada y ya grandes obtienen poder o lo heredan y lo administran mal; la prueba está en cómo anda el mundo, con hambre, con guerras, con injusticias y muchas falencias propias de la falta de comunicación del adulto, que formó mal al niño. Otro ejemplo: si el adulto dialoga con el niño muy pequeño (por supuesto de acuerdo a la edad) del mal de la droga y así cada tanto hasta en su entrada a la adolescencia, estoy seguro de que va a ser muy difícil que caiga en ese flagelo. Inclusive hay cosas que rozan lo incoherente, porque es inconcebible que entre EE. UU. y Rusia tengan más de 20.000 bombas atómicas… ridículo, si con sólo el 5% alcanza para eliminar gran parte de toda la humanidad. Entonces, si en el momento justo los adultos observan y piensan a futuro los errores y fallas de los niños y los jóvenes, muchos próximos mandatarios que hoy son chicos cuando manden van a administrar con más igualdad y coherencia y a su vez serán beneficiados, porque vivirán en un mundo con mucha paz y mejor armonía. Horacio C. E. Marcote DNI 11.233.956 Neuquén

Horacio C. E. Marcote DNI 11.233.956 Neuquén


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