La muerte de un terrorista y los secretos que se llevó a la tumba

Redacción

Por Redacción

LONDRES (DPA).- Todo apunta a que con su muerte Abdel Bassit al Megrahi, el libio condenado por el atentado de Lockerbie de 1998, se ha llevado a la tumba el secreto que todavía sigue rodeando el peor ataque terrorista sufrido en suelo británico. Fallecido a los 60 años en Trípoli, Al Megrahi fue liberado en 2009 por las autoridades escocesas por motivos humanitarios: el cáncer de próstata al que supuestamente no sobreviviría más de tres meses. Pero el ex agente libio al que el fallecido Muamar al Gaddafi dio una gran bienvenida vivió casi tres años más, lo suficiente como para ser testigo de la revolución popular que derrocó al régimen de su país. Mientras para algunos su muerte podría cerrar el caso, otros confían en que sirva para volver a intentar resolver el enigma de Lockerbie. Al Megrahi fue sentenciado a cadena perpetua en 2001 por un tribunal escocés especial con sede en Holanda mientras que el otro acusado, Al Amin Jalifa Fahima, fue declarado inocente y pudo retornar a Libia. La atrocidad por la que fue condenado costó la vida a 270 personas, 189 de ellas ciudadanos estadounidenses. El objetivo del atentado fue un avión de pasajeros de la estadounidense Pan Am que cubría la ruta Frankfurt-Nueva York vía Londres, y que cayó sobre la ciudad escocesa de Lockerbie el 21 de diciembre de 1988. El condenado siempre defendió su inocencia pero tras su prematura puesta en libertad abandonó el derecho de apelar contra la sentencia que le declaró culpable. Mientras algunos familiares de víctimas –encabezados por el doctor Jim Swire– dudan de que Libia estuviese tras el ataque, un nutrido grupo de senadores estadounidense pidieron una investigación sobre las circunstancias que rodearon la puesta en libertad de Al Megrahi.


LONDRES (DPA).- Todo apunta a que con su muerte Abdel Bassit al Megrahi, el libio condenado por el atentado de Lockerbie de 1998, se ha llevado a la tumba el secreto que todavía sigue rodeando el peor ataque terrorista sufrido en suelo británico. Fallecido a los 60 años en Trípoli, Al Megrahi fue liberado en 2009 por las autoridades escocesas por motivos humanitarios: el cáncer de próstata al que supuestamente no sobreviviría más de tres meses. Pero el ex agente libio al que el fallecido Muamar al Gaddafi dio una gran bienvenida vivió casi tres años más, lo suficiente como para ser testigo de la revolución popular que derrocó al régimen de su país. Mientras para algunos su muerte podría cerrar el caso, otros confían en que sirva para volver a intentar resolver el enigma de Lockerbie. Al Megrahi fue sentenciado a cadena perpetua en 2001 por un tribunal escocés especial con sede en Holanda mientras que el otro acusado, Al Amin Jalifa Fahima, fue declarado inocente y pudo retornar a Libia. La atrocidad por la que fue condenado costó la vida a 270 personas, 189 de ellas ciudadanos estadounidenses. El objetivo del atentado fue un avión de pasajeros de la estadounidense Pan Am que cubría la ruta Frankfurt-Nueva York vía Londres, y que cayó sobre la ciudad escocesa de Lockerbie el 21 de diciembre de 1988. El condenado siempre defendió su inocencia pero tras su prematura puesta en libertad abandonó el derecho de apelar contra la sentencia que le declaró culpable. Mientras algunos familiares de víctimas –encabezados por el doctor Jim Swire– dudan de que Libia estuviese tras el ataque, un nutrido grupo de senadores estadounidense pidieron una investigación sobre las circunstancias que rodearon la puesta en libertad de Al Megrahi.

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