La muerte del joven policía en Bahía Creek pone la lupa en los métodos de instrucción

Los uniformados que participaban del curso de formación habrían tenido una gran exigencia física previa al fatal desenlace. “Durante 20 años hicimos supervivencia en el río Colorado jamás tuvimos un incidente” dijo un exinstructor de los grupos especiales.




La gran exigencia, hasta llegar al límite del agotamiento físico, y a continuación ejercicios en el mar no serían ajenos a las causas del fallecimiento del joven oficial ayudante de la policía Gabriel Emanuel Mandagaray.

El hecho se registró el jueves a la tarde en Bahía Creek, distante a 100 kilómetros de Viedma por el Camino de la Costa, en el marco de un curso de aspirantes al Cuerpo de Operaciones Especiales y Rescate (COER) de la Policía de Río Negro.

Esa formación recién había comenzado el pasado martes en la capital provincial, con 28 agentes de distintas unidades.

Según pudo establecer RÍO NEGRO el grupo, compuesto en su mayoría por jóvenes reclutas, llegó a la villa marítima a las 3 de la madrugada del jueves, después de una agotadora caminata de 40 kilómetros que dejó huellas en el físico de muchos de ellos y habría continuado con diferentes ejercicios hasta que llegó el momento de ingresar al mar con la utilización de troncos.

En esa circunstancias hubo -al menos- tres afectados: la víctima fatal y dos compañeros que sufrieron de hipotermia, uno oriundo de Roca y el otro de Lamarque.

Esos uniformados fueron rescatados por compañeros y civiles que se encontraban en el lugar y luego trasladados a un hostel cercano donde recibieron las primeras atenciones.

Más tarde fueron derivados al balneario El Cóndor, donde prestaron declaración ante el fiscal Guillermo Ortíz en las dependencias policiales de ese lugar, según se informo desde el Ministerio Público Fiscal.

En la mañana de este viernes se realizó la autopsia para determinar la causa de la muerte y por la tarde se realizó el sepelio del joven, entre muestras de profundo dolor de su familia, amigos y camaradas.

Los cuestionamientos al tipo de formación no tardaron en llegar. Guillermo Leblic, exinstructor en el Centro de Instrucción que funcionó en Allen, aseguró que “no era cierto que estaban buceando. Por lo que me informaron, del primer grupo que tiran agua, dos (jóvenes) no sabían nadar. Es una inconsciencia total. Durante 20 años hicimos superviviencia en el río Colorado y jamás tuvimos un incidente, porque se priorizó la integridad física”.

En diálogo con “Ultimomomento.com.ar”, Leblic responsabilizó a las conducciones policiales -en especial, al ex jefe Jorge Jara- de la desintegración de los equipos y del traslado de la capacitación del COER a Viedma cuando siempre estuvo en Allen. Entendió que los instructores no estaban capacitados pero “la responsabilidad no puede quedar en ellos, sino que sus jefes deben fundentar porque se los convocó a ellos”.


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