La Peña: Es hora de estirar los bombos y afinar las guitarras





Hay ruidos, muchos ruidos y un horizonte que asoma. Nada concreto todavía, pero se empezó a mover de a poquito el ambiente del folclore. Ya están sacando las guitarras de las fundas, afinando los violines y estirando lo bombos. Es que el folclore empezó a sonar bajito y quiere subir al escenario.
Los grandes festivales comenzaron a imaginar un verano movido. Si vuelve el fútbol, si regresó el teatro, por qué no el folclore. La experiencia virtual no dio muy buenos resultados para los festivales. En julio se hizo en Catamarca la Fiesta Nacional del Poncho, la más grande del invierno. Y pasó sin pena ni gloria, con artistas locales. Es que la virtualidad no le aporta el clima propio de los festivales. Los festivales no son solo los espectáculos del escenario, son mucho más que eso. Es el encuentro con amigos, es el aplauso sin filtro a los que cantan y tocan y sobre todo es el tiempo del disfrute que por todo el año está contenido. Los festivales son la excusa perfecta para escuchar buen folclore y para sentir el ambiente que lo rodea.
Y cuando digo que hay ruido es porque Jesús María, porque Cosquín, porque la Serenata a Cafayate, porque la Chaya empiezan a moverse. No hay certezas, pero sí hay chances de que al menos este verano se pueda volver a la presencialidad del folclore. Y no es poca cosa, aunque haya que poner límites y aunque no sea un regreso pleno.
El concepto de que el coronavirus llegó para quedarse debiera ser razón suficiente para reinventar los festivales, para hacerlos posibles aún con escenarios acotados. Porque una cosa es la vrtualidad en el trabajo, y otra es en los espectáculos donde la vida del escenario se palpa desde cerca. Sino, hay pocas diferencias entre ver un espectáculo en directo y ver un video. Y lógicamente me quedo con los festivales que no solo implican trabajo para los artistas.
Ojalá también en la región podamos hablar de la vuelta de la Fiesta de la Manzana, de la Pera y de la Confluencia. Todo indica que falta poco.


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