La propina, un gesto que premia y castiga en los bares de Neuquén
El aporte de los clientes llega a representar hasta medio sueldo. Las personas mayores son los que retribuyen mejor, pero los jóvenes también dejan dinero. El mediodía es el horario más flojo, mientras que en las noches se recauda más.
A la hora de dejar propina siempre hay dilema, están los que lo toman como obligación, los que evalúan la atención y lo consumido, y por otro lado los que no dejan nada porque “no creen” en las propinas como el personaje de Mr. Pink en la memorable escena de la película Perros de Reserva de Quentin Tarantino.
Pero por más discusiones y dilemas que se armen entre los clientes, el 30 de cada mes los mozos tienen su aguinaldo mensual. Mucha, o poca, la propina es a fin de mes para el mozo tan importante como el sueldo.
Para algunos afortunados, las propinas significan hasta medio sueldo más, lo que implica entre 8.000 y 9.000 pesos adicionales a la remuneración mensual.
Hay distintos sistemas a la hora de organizar el reparto del dinero. En algunos lugares cada mozo maneja su propina y aporta a un fondo común lo que cree suficiente para los compañeros que están en la cocina. En otros comercios todas las propinas van a una caja común y cada una cierta cantidad de días se reparte entre todo el personal del bar o restaurante.
En Neuquén el 10% es sólo un mito. Es muy poca la gente que se guía por ese porcentaje para dejar propina. Por lo general lo superan ampliamente, aunque hay veces que se deja lo que resta de ese 10% para completar un número redondo, o se opta por dejar el cambio que tengan en la billetera.
Algunos mozos utilizan la propina como una manera de medir su rendimiento durante la jordana laboral, pero para otros hay diferentes factores que influyen en la retribución obtenida, que escapan a la labor desarrollada.
En definitiva, la propina más jugosa es la nocturna y los que más aportan son los más grandes los jóvenes son más reservados, según contaron los mozos consultados por “Río Negro”.
Dos hermanas mozas que trabajan en un bar del centro neuquino, Cinthia y Julieta Colotta expresaron el significado que la propina tiene en sus vidas. Para Julieta le ayudó mucho: “incluso muchas veces yo ganaba más con las propinas que con lo que me pagaban en el trabajo. También eso me incentivaba mucho, porque pensaba mientras más propina gano es porque mejor estoy haciendo mi trabajo”.
Para su hermana Cinthia Coletta el aporte de los clientes tiene un gran significado. “Con la propina yo compro todo lo del día a día, agua, pan, ingredientes para cocinar. No utilizo ni un peso del sueldo para eso, y eso me ayuda demasiado”, cuenta.
El mozo de una pizzería del microcentro neuquino, Luciano San Martín, explicó que para él “la propina te hace una diferencia importante, por suerte tenemos un buen sueldo, pero en el día te hace la diferencia”. Y detalla: “imagínate que a nivel general suele estar cerca de la mitad de un sueldo”.
Es que en un buen balance del mes se ganan entre 8.000 y 9.000 pesos de propina, aseguró San Martín.
Con respecto al porcentaje que la gente opta por dejar sobre las mesas, el mozo explicó no necesariamente es el 10%. “La gente deja lo que quiere y puede, en otros países la propina está incluida en el ticket y siempre es el 10 y eso está mal”, explicó.
Mariana Torres trabaja como moza en un bar del Bajo capitalino y contó que hace 20 años que se dedica a lo mismo y que en general las propinas fueron siempre iguales.
“La plata diaria que te deja la depende mucho de la temporada, pero a veces por mes sacas casi medio sueldo más”, contó y agregó que el peor horario para depender de la retribución de los clientes es el mediodía, dado que la gente come y se va rápido, porque tiene que cumplir horarios. “Pero a la noche vienen más relajados y ahí es donde te dejan más propina”, concluyó.
Sea el porcentaje que sea la propina ayuda y mucho. Es un hecho que el trabajo de mozo tiene una posibilidad de generar ingresos extra que resulta un tanto envidiable en otros rubros, porque, por más poca que parezca, a fin de mes marca la diferencia.
La clave de lo que se deja está en la comida
La calidad de la cocina suele tener una incidencia determinante a la hora de que un cliente deja propina. Por más buena atención que se reciba, si la comida no fue a gusto para los comensales, son muchos los que optan por no dejar dinero.
Un cocinero de un restaurante del Bajo neuquino, Facundo Moreno, contó que para él la propina viene desde la cocina: “El tema de la propina para nosotros que estamos en la cocina es raro. Dependemos del mozo, y a veces te suelen dar pero a veces no”.
Moreno explicó que “en general no se reconoce mucho el trabajo de la cocina. Los mismos mozos no lo reconocen. Pero por una cuestión de que los mozos de hoy en día no son los mozos que habían antes”.
Y agregó “yo trabajo hace 10 años en la cocina y te puedo decir que hace 5 años atrás, venían los mozos y nos daban entre 30 y 50 pesos cada uno y vos te llevabas una diferencia”.
Para Moreno los mozos de hoy se insertan en el rubro más por necesidad que por vocación. “Por esto no tienen ese compañerismo desde lo gastronómico, de valorar el trabajo de los de la cocina”, señaló.
Además expresó que “el mozo genera buena propina en gran parte porque le sirvieron un plato rico. Si yo te saco un plato rico, con una buena presentación y encima te atienden bien, es un trabajo en equipo y la propina la gente la da por todo el servicio. Pero no todos lo ven así”.
Luciano San Martín, un mozo del microcentro contó que “de lunes a viernes dejamos 100 pesos y los fines de semana 150 para la gente de cocina. Cada 4 meses la caja se abre y se reparte entre cocineros y los chicos de la bacha”.
Moreno explicó que “no sólo depende de la voluntad del mozo sino también de las reglas de los locales, pero hay de todo”.
Aportes que suman
Los billetes extra que aportan los clientes llegan a muchas manos: los reciben desde los mozos y los cocineros hasta los chicos que lavan los platos.
Algunos mozos utilizan la propina como una forma de medir su rendimiento laboral, para otros existen factores diferentes más vinculados al cliente.
La voz de la calle
Mozos y cocineros
Datos
- pesos fue el salario promedio relevado en septiembre en Neuquén entre los trabajadores del sector hotelero y gastronómico.
- 17.607
- pesos es el dinero que en promedio puede reunir un mozo en propinas al finalizar un buen mes de trabajo.
- 9.000
- Los billetes extra que aportan los clientes llegan a muchas manos: los reciben desde los mozos y los cocineros hasta los chicos que lavan los platos.
- Algunos mozos utilizan la propina como una forma de medir su rendimiento laboral, para otros existen factores diferentes más vinculados al cliente.
- “Atiendo a todos con buena onda. Soy respetuosa y trato de darles a todos el mismo servicio. Algunos me dan más y otros menos”. Mariana Torres, moza
- “En el verano trabajábamos un montón y por día llegaba a hacerme 1.500 pesos. Mi sueldo era la propina, no mi trabajo”.
- Julieta Colotta, moza
- “La propina es a voluntad de la gente. Y la verdad es que no tienen por qué pagarte si los atendiste mal”.
- Luciano San Martín, mozo
- “El horario que más paga es el nocturno porque la gente va más relajada. Yo deposito una parte para la gente de la cocina”.
- Cinthia Colotta, moza
- “Soy cocinero, y cuando salgo a comer si lo que me sirvieron no es rico, por más buena atención, no dejo propina”.
- Facundo Moreno, cocinero