La puja obrera se instala en la calle



análisis

ARNALDO PAGANETTI

Agencia Buenos Aires

La lucha por ganar la calle –luego del cacerolazo del 8N protagonizado por la clase media –tendrá hoy un nuevo y caótico capítulo, cuando el gremialismo hipercrítico del gobierno nacional, liderado hoy por el camionero Hugo Moyano, el estatal Pablo Micheli, Gerónimo Venegas, de los peones rurales, Eduardo Buzzi, de la federación agraria y el gastronómico Luis Barrionuevo, emprenda una “huelga general activa” con bloqueos de ruta y piquetes en los accesos a la capital federal.

Se está en una etapa de peligrosa transición institucional, donde la criatura por conformarse no termina de ser oruga, ni mariposa.

Con firmeza, respaldada por más de 100 sindicatos industriales y de servicios aglutinados en la CGT que le responde, la presidente ordenó garantizar la libertad de trabajo para resistir “un chantaje” con fines “políticos y desestabilizadores”.

En el eje de los reclamos figura la suba del mínimo no imponible para los empleados de la cuarta categoría, algo en lo que coinciden las diferentes fracciones obreras.

Pero mientras los seguidores del metalúrgico Antonio Caló, luego del anuncio exceptuando del pago de ese impuesto al medio aguinaldo de fin de año, apostaron a la negociación paulatina con Cristina Fernández de Kirchner, los otros sectores, rompieron lanzas y con una dramática consigna explicitada por Micheli: “es más importante comer que circular”.

“Respetamos todas las peticiones y no alentamos ningún enfrentamiento entre trabajadores, pero también pretendemos que respeten nuestra decisión de concurrir normalmente a nuestras fábricas”, evaluó Caló, para quien “la fortaleza de la presidenta Cristina Fernández reside en la debilidad de los partidos de la oposición”.

El secretario de Seguridad Antonio Berni (calificado de “matón” y “represor” por Micheli) tiene instrucciones de la Rosada para usar a las fuerzas de seguridad e impedir los cortes “sin reprimir”.

En efecto, en sus últimos discursos, Cristina, se manifestó dispuesta “a charlar con los amigos de los sindicatos” y a no tolerar “los gritos e imposiciones de nadie”.

En ese sentido, señaló que las exigencias laborales deben desarrollarse “con mucha sensatez” y atendiendo a la realidad interna e internacional.

La prueba de hoy será de fuego. Venegas, intentándole dar un carácter épico a la confrontación, afirmó: “mañana (por hoy) los argentinos nos ponemos de pie”.

“No nos vamos prestar a ese juego, no nos vamos a dejar provocar”, recitaban anoche con obstinación en la Secretaría a cargo del coronel Berni.


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