“La quimera del petróleo”

Redacción

Por Redacción

“Antes de poner la lengua en movimiento, es necesario poner el cerebro en funcionamiento” (sentencia popular). El título surgió de analogías asociadas a recuerdos infantiles de la genialidad de “Carlitos” Chaplin, rememorando el filme “La quimera del oro” (1925), en relación con el hoy “desvariado” mundillo petrolero, que me hizo asociarlo con la sentencia popular precedente que consideré “vinculante”. Al genial cineasta Charles Chaplin lo admiraba por su refinado humor, que disfruté en mi infancia y ahora lo califico de “didáctico”, pues sus enseñanzas en imágenes son apoteósicas en la descripción de personajes, bien sea en películas como “Tiempos modernos” (sociedad futura), “El gran dictador” (parodia de absolutistas como “el germano Hitler” y “el tano Mussolini”), etcétera. “A finales de la década de 1940 y principios de la de 1950, Chaplin sufrió la persecución del Comité de Actividades Antiamericanas, por su pensamiento político de izquierdas; abandonó Estados Unidos en 1952 para establecerse en Suiza. En 1972 volvió por un breve período de tiempo para recibir varios premios, entre ellos un Oscar honorífico por sus contribuciones a la cinematografía. Murió el día de Navidad de 1977, en Corsier-Sur-Vevey, Suiza”. En la década del 60 promediaba mis estudios de Ingeniería en la Universidad Nacional del Sur, y por ese entonces en el Virch (valle inferior del río Chubut) Agua y Energía Eléctrica concluía la presa para el embalse y generación hidroeléctrica del complejo “Florentino Ameghino”, cuyo objetivo era proteger y desarrollar los cultivos, contar con disponibilidad de agua para consumo humano y el desarrollo sustentable de una región patagónica hoy rebautizada con rimbombante pompa “comarca” (pido disculpas por mi ignorancia lingüística y jurídica pero “la marca” para mí es sinónimos y recuerdo de que el “Quesito Chubut” que hoy promociona una empresa “lechera” de primer orden –que vive de las vacas– nació en este Virch de la provincia). Hoy la “comarca Virch/Valdés” no sólo vive de cultivar “papa&batata”, ahora cultiva cerezas (y no tiene un “recurso natural como El Aluminio”, destacado por un ilustrado nacido y criado intendente sureño) en Madryn, como la producción única, y también transforma la bauxita importada gracias a la hidroelectricidad que generosamente aporta la Comarca Andina; olvidándose por ejemplo de que a principios del siglo pasado esta zona obtuvo un premio internacional por el trigo cultivado en “la comarca”, inclusive existieron molinos harineros no sólo aquí sino también en Trevelin que lo fabricaron con SIAM para toda la provincia y el sur del territorio patagónico. La 1ª edición del libro “Ríos Encadenados” (la historia de las presas) del Ing. Allan H. Cullen (Editorial Limusa-Wiley, México DF, 1964) relata las historias de las mismas en general y en particular las que se construyeron en Estados Unidos. El capítulo 5, en página 73, dedicado a la “Presa Hoover”, comienza así: “La controversia de la producción pública de energía contra la producción privada es una grave discusión filosófica y política; pero la política puede ser también algo mezquino…”. Vale mencionar que la referida y gigantesca obra comenzó en 1930 y contra los “intereses petroleros privados” de aquella época, que no admitían que el Estado interfiriera en sus negocios con la generación de energía hidroeléctrica y compitiera con las centrales térmicas que funcionaban con insumos de derivados del petróleo en manos privadas. Más tarde la dinastía Bush, con George Bush (padre, 1924) presidente de los Estados Unidos entre 1989-1993 y su hijo George W. Bush (1946) al mando del país entre 2001-2009, llegaron al paroxismo de involucrar en sus negocios personales a su propia nación mediante falsías en una guerra que, por obra y gracia de nuestros economistas formados en la Universidad de Harvard (por ejemplo, Domingo Cavallo), les financiamos alegre y descaradamente. El tema es extenso. No obstante, considero necesario precisar una de las definiciones de “quimera”: “(del latín chimaera y éste del griego xímaira, animal fabuloso); f. Monstruo imaginario que, según la fábula, vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón”. En la comarca que contiene a la localidad que supo ser “la ciudad más progresista del sur argentino” y “capital de la cultura” escuché un “monstruo vocinglero” (descendiente del “duce” y que rumia igual), cuando “en una nube de flatos de acólitos inflamables / inflamadores de absurdos regionalismos vomitaba llamas encendidas de petróleo” y alardeaba con su “larga lengua” (y poco cerebro) tener “cola de dragón”… Y pregunto: ¿usted sabe a qué “animal” me refiero y en qué comarca intenta proliferar? Es peligroso para todos quienes queremos vivir en concordia, sin dragones al acecho y en fraternidad, como los memoriosos recuerdan se conformó esta cosmopolita ciudadanía. Heraldo Ruddy González DNI 5.471.578 Trelew

Heraldo Ruddy González DNI 5.471.578 Trelew


“Antes de poner la lengua en movimiento, es necesario poner el cerebro en funcionamiento” (sentencia popular). El título surgió de analogías asociadas a recuerdos infantiles de la genialidad de “Carlitos” Chaplin, rememorando el filme “La quimera del oro” (1925), en relación con el hoy “desvariado” mundillo petrolero, que me hizo asociarlo con la sentencia popular precedente que consideré “vinculante”. Al genial cineasta Charles Chaplin lo admiraba por su refinado humor, que disfruté en mi infancia y ahora lo califico de “didáctico”, pues sus enseñanzas en imágenes son apoteósicas en la descripción de personajes, bien sea en películas como “Tiempos modernos” (sociedad futura), “El gran dictador” (parodia de absolutistas como “el germano Hitler” y “el tano Mussolini”), etcétera. “A finales de la década de 1940 y principios de la de 1950, Chaplin sufrió la persecución del Comité de Actividades Antiamericanas, por su pensamiento político de izquierdas; abandonó Estados Unidos en 1952 para establecerse en Suiza. En 1972 volvió por un breve período de tiempo para recibir varios premios, entre ellos un Oscar honorífico por sus contribuciones a la cinematografía. Murió el día de Navidad de 1977, en Corsier-Sur-Vevey, Suiza”. En la década del 60 promediaba mis estudios de Ingeniería en la Universidad Nacional del Sur, y por ese entonces en el Virch (valle inferior del río Chubut) Agua y Energía Eléctrica concluía la presa para el embalse y generación hidroeléctrica del complejo “Florentino Ameghino”, cuyo objetivo era proteger y desarrollar los cultivos, contar con disponibilidad de agua para consumo humano y el desarrollo sustentable de una región patagónica hoy rebautizada con rimbombante pompa “comarca” (pido disculpas por mi ignorancia lingüística y jurídica pero “la marca” para mí es sinónimos y recuerdo de que el “Quesito Chubut” que hoy promociona una empresa “lechera” de primer orden –que vive de las vacas– nació en este Virch de la provincia). Hoy la “comarca Virch/Valdés” no sólo vive de cultivar “papa&batata”, ahora cultiva cerezas (y no tiene un “recurso natural como El Aluminio”, destacado por un ilustrado nacido y criado intendente sureño) en Madryn, como la producción única, y también transforma la bauxita importada gracias a la hidroelectricidad que generosamente aporta la Comarca Andina; olvidándose por ejemplo de que a principios del siglo pasado esta zona obtuvo un premio internacional por el trigo cultivado en “la comarca”, inclusive existieron molinos harineros no sólo aquí sino también en Trevelin que lo fabricaron con SIAM para toda la provincia y el sur del territorio patagónico. La 1ª edición del libro “Ríos Encadenados” (la historia de las presas) del Ing. Allan H. Cullen (Editorial Limusa-Wiley, México DF, 1964) relata las historias de las mismas en general y en particular las que se construyeron en Estados Unidos. El capítulo 5, en página 73, dedicado a la “Presa Hoover”, comienza así: “La controversia de la producción pública de energía contra la producción privada es una grave discusión filosófica y política; pero la política puede ser también algo mezquino…”. Vale mencionar que la referida y gigantesca obra comenzó en 1930 y contra los “intereses petroleros privados” de aquella época, que no admitían que el Estado interfiriera en sus negocios con la generación de energía hidroeléctrica y compitiera con las centrales térmicas que funcionaban con insumos de derivados del petróleo en manos privadas. Más tarde la dinastía Bush, con George Bush (padre, 1924) presidente de los Estados Unidos entre 1989-1993 y su hijo George W. Bush (1946) al mando del país entre 2001-2009, llegaron al paroxismo de involucrar en sus negocios personales a su propia nación mediante falsías en una guerra que, por obra y gracia de nuestros economistas formados en la Universidad de Harvard (por ejemplo, Domingo Cavallo), les financiamos alegre y descaradamente. El tema es extenso. No obstante, considero necesario precisar una de las definiciones de “quimera”: “(del latín chimaera y éste del griego xímaira, animal fabuloso); f. Monstruo imaginario que, según la fábula, vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón”. En la comarca que contiene a la localidad que supo ser “la ciudad más progresista del sur argentino” y “capital de la cultura” escuché un “monstruo vocinglero” (descendiente del “duce” y que rumia igual), cuando “en una nube de flatos de acólitos inflamables / inflamadores de absurdos regionalismos vomitaba llamas encendidas de petróleo” y alardeaba con su “larga lengua” (y poco cerebro) tener “cola de dragón”... Y pregunto: ¿usted sabe a qué “animal” me refiero y en qué comarca intenta proliferar? Es peligroso para todos quienes queremos vivir en concordia, sin dragones al acecho y en fraternidad, como los memoriosos recuerdan se conformó esta cosmopolita ciudadanía. Heraldo Ruddy González DNI 5.471.578 Trelew

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