“La unión no sólo hace la fuerza”

Por Redacción

Cierro los ojos y veo a mi abuelo Julio con su caballo y su arado plantando manzanos y perales con la cara llena de agradecimiento a nuestro país. Cierro los ojos y veo a mi padre pidiéndome que lo ayude a servir ese enorme costillar de fin de cosecha o temporada de empaque para todos los trabajadores, con la cara llena de esperanza y proyectos en nuestro país. Abro los ojos y me encuentro en mi oficina, lleno de requerimientos impositivos, presupuestos sin cumplir, programas sin sentido y frases pegadas en mi PC, notebook, iPhone y monitor que dicen: “ganar, ganar, ganar”, “capacitación”, “control y gestión”, “cash flow integral”, “logística y break even point”… con la cara llena de incertidumbre y amargura en mi país que ya no sé de quién es; todo está dividido, también mi querida fruticultura. No es cuestión de tipo de cambio, de mercado, de voluntad –sin que ello deje de ser importante–. Para mí solo es cuestión de haber perdido los valores que nos unen y el sentido del trabajo y el esfuerzo con una mirada amplia y común a todos. La unión no solo hace la fuerza, hace al buen ser humano que está dispuesto a pertenecer a una sociedad que lucha por sus derechos y, por supuesto, defiende los valores humanos comunes. Somos una sociedad en la que el sentido común se cambió por el individual, egoísta y cobarde. Estamos divididos en cada lugar que analicemos. No es cuestión de un gobierno sino de cada uno de nosotros, que se ha vuelto ciego y sordo. ¿Qué haremos cuando esto cambie? ¿Vender por limosnas, comprar a los quebrados? ¿Aprovecharán quienes queden pensando que todo será mejor para unos pocos? No te ilusiones, sin un cambio de raíz y profundo de todos solo durará un ciclo y rápidamente se hará polvo. Imaginemos figurativamente nuestro cuerpo dividido en dos: podremos tomar un montón de cosas y apoderarnos de ellas; sin embargo, no iremos muy lejos. En el caso inverso, podremos caminar e ir a todos lados; sin embargo, sin la posibilidad de alcanzar nada, mucho peor y triste, no podremos dar el abrazo de agradecimiento y tener la esperanza de recibir calor humano de nuestro prójimo. Recemos por Francisco, como nos pide, por nuestro país, por nuestra fruticultura y por cada uno de nosotros. Abramos los ojos, nuestros oídos y nuestros corazones. El prójimo también somos cada uno de nosotros. Rodolfo Santarelli DNI 16.407.109 Cipolletti

Rodolfo Santarelli DNI 16.407.109 Cipolletti