La “vaquita del olmo”



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Su nombre técnico es Xanthogaleruca luteola (Müller) y ya se advierte el ataque de la primera generación de esta plaga, que se comenzó a detectar en la región en la década del 80 y se ha extendido de manera explosiva. Las hembras colocan sus huevos, de un color amarillo pálido a gris, en doble hilera en número de 5 a 25 en la parte inferior de las hojas, resguardadas del sol. Las larvas recién nacidas son de color negro y ya maduras tornan al amarillo o grisáceo con dos finas rayas negras a ambos lados. En esta imagen que les ofrecemos, tomada el 15 de este mes, se observan en una misma porción de rama una hilera de huevos amarillentos ya eclosionados, larvitas negras recién emergidas, el resto de las “mudas” que les permite ir aumentado su tamaño y larvas que, después de ese cambio de piel, ya tienen las franjas amarillentas características. Luego de alimentarse en la copa por estimativamente una semana más, las larvas se arrastrarán hacia abajo por el tronco y formarán pupas de color amarillo claro alrededor de la base del árbol. De esas pupas después de 10 días emergerán los adultos que volarán hacia la copa, reanudándose así el ciclo. La “vaquita del olmo” tiene tres o más generaciones, según las temperaturas que se registren. El control se puede lograr ahora mediante la pulverización de un piretroide, mojando completamente toda la masa foliar. Este insecticida tiene el mismo principio activo de las antiguas espirales contra mosquitos (piretro). Si bien es inofensivo para animales de sangre caliente, entre los que incluimos a las aves y nosotros mismos, es prudente hacerlo en horas nocturnas o de madrugada y avisando a la población, en caso de que algún municipio quiera realizarla. Una vez que se observa el descenso de las larvas por el tronco, es oportuno cambiar el método de control. Con una pulverizadora manual o hidráulica de baja presión, se moja una banda de corteza de unos 60 centímetros de ancho y rodeando todo el tronco hasta donde comienzan las primeras ramas de la copa, con ese piretroide o Carbaryl (Sevín 80%, a una dosis de aproximadamente 6,25 gramos cada 2,5 litros de agua). Las larvas morirán cuando entren en contacto con el insecticida. Si bien en nuestra región no se le conocen enemigos naturales, tengo la sensación de que la infestación, en líneas generales, ha comenzado a disminuir, pero posiblemente eso se deba a la indiscriminada tala de los olmos. A nivel mundial se conocen predadores de esta vaquita, pero hasta hoy no tengo noticias de que se hayan detectado en nuestra región o en el país. En una época abrigué la esperanza de que los gorriones, en época de criar sus pichones, podrían hacer un control razonable de la plaga, pero evidentemente no son su menú. Los pájaros no se alimentan de las benéficas “vaquitas de San Antonio”, por ejemplo.


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