La voz, una herramienta que los docentes utilizan pero no siempre cuidan

Las licencias por disfonías crónicas van en aumento.

Al principio comienza como una simple disfonía. Muchas veces ni siquiera se le da importancia adecuada pensando que tal vez se trate de una situación particular y transitoria. Sin embargo entre los docentes rionegrinos crecen rápidamente las patologías profesionales vinculadas a su principal herramienta de trabajo: la voz.

En ocasiones por desconocimiento y otras veces por abuso (exceso de horas de trabajo); lo cierto es que las cifras con respecto a este tipo de enfermedades han encendido una luz de alarma.

Según los números que actualmente maneja el Consejo Provincial de Educación (CPE), en la actualidad se encuentran en uso de licencia docentes que cubren 208 cargos, entre maestros, preceptores y directivos; y otras 700 horas cátedras de profesores de distintas áreas de Nivel Medio.

El estudio fue realizado por la Dirección de Salud en las Escuelas, con la información que fue aportada desde la Aseguradora de Riesgo de Trabajo Horizonte.

La fonoaudióloga Norma Calvo es una de las profesionales de Roca que desde hace ya varios años trabaja vinculada a esta

problemática y explica que la disfonía es la patología “por excelencia” de los docentes”.

Para la especialista, este problemas está vinculado al abuso que muchas veces se hace justamente de una herramienta tan sensible como son las cuerdas vocales. “Es un músculo que se cansa y se fatiga pero también es un lugar por donde pasan todas las emociones que otros músculos tal vez no tengan que soportar. Las angustias, la risa, la comunicación misma. Todo la vida pasa por ahí”, comenta.

¿Cuáles son los motivos?

No son pocos. Tal vez son muchos mas de lo que uno puede imaginar. Calvo explica que ya desde un comienzo, el maestro trabaja en un ámbito muy amplio (a veces con muchas ventanas) y sin las condiciones acústicas adecuadas para llevar adelante esa tarea.

Tampoco resulta lo mismo trabajar con 15, 20 o 30 alumnos ya que la voz se exige mucho más. En oportunidades –como les suele suceder a los profesores de Educación Física– son lugares abiertos donde también afecta la temperatura y el ámbito en el cual se realiza la actividad.

“Todo esto influye y con el agravante que trabajamos con un elemento humano donde el docente está cada vez más expuesto a esa realidad que sufren sus alumnos. A veces es imposible para el maestro atajar esa realidad”, asegura.

Otro de los problemas detectados en los últimos tiempos es la utilización en exceso del teléfono celular. Se hace en cualquier espacio y frente a las más variadas condiciones climáticas, lo que también puede derivar en una mala utilización de las cuerdas vocales, explica Calvo.

¿Qué es y cómo se trata?

Básicamente, es una alteración de la voz. A veces puede ser audible (cuando está más ronca) pero otras veces no lo es, y puede manifestarse a través de dolores o ardor.

“También las cuerdas vocales se pueden enfermar por un pólipo o por una úlcera”, aclara la especialista. (Ver infografía)

Algunas veces puede darse que por una disfonía funcional, el músculo reacciona con dolor. “Es ahí que se debe sacar a la persona de ese foco que le está haciendo mal. Ya no puede trabajar”, explica.

Tratamiento

Lo primero es trazar un diagnóstico para determinar qué es lo que está generando esa patología.

Cuándo es una cuestión transitoria se puede dar descanso y medicamento y con dos o tres días de reposo puede volver a su tarea. Muchas veces con sólo reducir el volumen de la voz se puede recuperar. “Al principio son dos o tres por año, luego se comienzan a repetir y allí comienzan a ser crónico”, subraya la fonoaudióloga.

Pero cuando el problema ya tiene que ver con una disfonía crónica además de darle al paciente una licencia, se debe comenzar con un trabajo que demanda –a veces– un largo tratamiento.

En ese tiempo debe realizar junto a un fonoaudiólogo ejercicios para recuperar las cuerdas vocales. Con técnicas de respiración y fonación, para ver si se puede corregir esa deficiencia que ocasionó la patología.

En un principio se realiza una atención de diez sesiones pero Calvo aclara que este es un trabajo compartido con el docente quien tiene que continuar con este tipo de ejercitaciones (durante y después del tratamiento) para poder mejorar su voz.

“A veces respiran bien y tienen buena técnica. Entonces el problema está en el abuso que se hizo de ese músculo”, comentó a Calvo. (Agencia Roca)


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