Las cineastas alzan la voz en Berlín: “esto a un hombre no le pasa”

Aunque este año el festival se presenta más femenino que nunca tampoco hay que engañarse. De las 24 películas que exhibe la sección oficial, sólo tres están dirigidas por mujeres.

En 2010 Kathryn Bigelow hacía historia al convertirse en la primera mujer coronada por Hollywood con el Oscar a la Mejor Dirección (”The Hurtlocker”). Habían tenido que pasar ocho décadas desde que se empezó a entregar la dorada estatuilla. Pero aquel hito demuestra que algo empieza a moverse en el panorama cinematográfico. La “culpa” de ello la tienen iniciativas como la que hoy acoge la edición 63 de la Berlinale. “You Cannot Be Serius” (”No puedes estar hablando en serio”), es el lema de esta jornada de debate con la que profesionales del sector procedentes de todo el mundo reivindican su lugar en la industria del cine. Precisamente este año el festival berlinés se presenta más femenino que nunca: en su jurado dominan las mujeres y en la carrera por el Oso de Oro un nutrido porcentaje de filmes retrata a señoras maduras y de armas tomar. Pero tampoco hay que engañarse: de las 24 películas que exhibe la sección oficial, sólo tres están dirigidas por mujeres. ¿Cuál es el problema? La cineasta catalana Isabel Coixet, que acaba de estrenar aquí el drama “Ayer no termina nunca”, lo describe de forma muy gráfica: “El cine es como una colina, en el pie hay un cineasta hombre y una mujer. Pero él va con unas botas y un bastón, y ella con unos taconazos, desnuda y con una maleta llena de piedras”, contó en conversación con dpa. La colina es igual para los dos, aclara, porque hacer cine es siempre un desafío. Pero mientras que para un hombre es “sólo” eso, para una mujer es “que le toque la lotería”. Y además, “Ñresulta agotador!”, exclama con resignación la directora de “Mi vida sin mí”, que preside la asociación europea de mujeres cineastas EWA. Otro ejemplo. Durante el rodaje de “La vida secreta de las palabras” Coixet estaba en una plataforma petrolífera, “con un viento terrible y la sensación de ‘cómo he metido a este equipo en esto’”, cuando de repente le sonó el móvil. Su interlocutor -no dijo quién-, le preguntaba por el teléfono sobre el técnico de la lavadora. “Y esto a un cineasta hombre no le pasa”, afirma rotunda. Cuestiones domésticas aparte, lo cierto es que no se trata sólo de un problema de acceso al sector para las cineastas. Faltan también “guionistas y productoras y directivas en toda la industria: al frente de los festivales de cine, de las distribuidoras, de las cátedras universitarias”, dice la realizadora Inés París (”Miguel y William”, presidenta de la asociación española CIMA. “¿Es posible imaginar un mundo en el que menos del 10 por ciento de las películas estuvieran escritas o dirigidas por hombres?”, se pregunta Icíar Bollaín (”Te doy mis ojos”), autora de la declaración que presenta la jornada. Y critica que se hable de “diversidad cultural” cuando se “margina” la experiencia vital la mitad de la población, o se accede a ella desde la mirada masculina. “You Cannot be Serious” fue el grito de la primera protesta internacional, en 2010, con la que las profesionales del cine pedían una representación justa de las mujeres en el Festival de Cannes. El encuentro de hoy en la Berlinale es una iniciativa del International Woman Film Festival de Dortmund/Colonia y el Athena Film Festival de Nueva York. Fuente DPA


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