Las críticas de Lavagna



Roca

El Plan Austral (junio 85 y marzo 86) fue respuesta a una aceleración en la inflación del 18,8% en 1984 y el 24,1% en el primer trimestre de 1985. Los efectos inmediatos fueron muy buenos: la congelación cumplió su objetivo, la aceptación popular fue excelente y el tipo de cambio libre se plegó al ritmo del oficial, lo que sellaba la confianza de la gente.

Las rentas de los trabajadores crecieron por el aumento de salarios nominales y la drástica reducción de los índices inflacionarios. La desmonetización se detuvo y se cumplió la promesa de no emitir dinero. Esa fue el arma para acabar de financiar el odiado déficit fiscal (ahora y siempre) que se redujo drásticamente; y todo ello sin detrimento de la actividad económica, que por el contrario se aceleró.

En suma un plan de relojería para contener la inflación a corto plazo sin recesión ni afectar el empleo, expuesto ante el FMI (Juan Vital Sourrouille dejó el Ministerio de Economía en marzo de 1989, con crisis hiperinflacionaria, y se ha dedicado a la investigación. Es experto en cuentas públicas).

Enzo Antonio Ignazi

DNI 7.391.845


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