Las dificultades en la marcha

La Agencia de Recaudación anunció  que habrá una bonificación especial para el 2021 en el impuesto de Automotores. Foto: César Izza.

La Agencia de Recaudación anunció que habrá una bonificación especial para el 2021 en el impuesto de Automotores. Foto: César Izza.

Viejos dilemas regresan con la fuerza de una marea. El gobierno quedó estrujado en la censura contra las subas impositivas en Inmobiliario y Patentes. Se falló en la oportunidad, a pesar de que el proceso no evidenció nada extraño y solo se mantuvo su metodología de actualización. Con la reacción crítica, se hizo con Patentes lo que pudo planearse antes para ponderar esta etapa pandémica: fijar un tope –que fue del 36%– frente a un incremento muy superior, empujado por los costos de los vehículos. La Cámara del Automotor consignó que el alza media del año estuvo en el 65%.


Habrá sí defensa del aumento del Inmobiliario porque el impacto poderoso es más parcial y hay razones técnicas, a partir de que las valuaciones fiscales se mantienen en un rango irrisorio frente al mercado. Esa distorsión explica que se tribute más por un vehículo que por una vivienda.
Los reproches internos recayeron en Economía y la Agencia de Recaudación, planteando que no se sabía de semejantes alzas. Es una negación al debate legislativo y, lo peor, a cualquier interrelación gubernamental.


Parece que el promocionado “trabajo transversal” no sucede o tiene fallas. Lo mismo se puede decir cuando la gobernadora Carreras pide públicamente un informe al IPPV para saber por qué las viviendas cedidas en Bariloche “aún no cuentan con luz ni con gas”. Lo calificó de “inaceptable”. ¿De qué hablaba? Aludía a decenas de casas en los Altos del Este que no tenían esos servicios, entregadas por el Instituto en diciembre, durante una ceremonia que encabezó. Parte de los adjudicatarios siguen esperando.


Hay una buena noticia habitacional ya que Río Negro fue una de las primeras administraciones que firmó un convenio con Nación para construir viviendas. Vuelve el financiamiento federal, pero el paso aún es impreciso y demasiado ligado al año electoral. Faltan definiciones, por ejemplo cuál será la partida nacional para las 1.326. Existe una plantilla de exigencias para los prototipos de unidades y se deberá presentar cada proyecto. Se requerirá todo el 2021 para cumplir trámites y licitaciones.


La única certeza preocupa a la provincia, ya que consiste en que Río Negro debe asumir la provisión de los servicios. Ya se sabe que similares exigencias esperan en otros barrios. Además, la inversión es aleatoria a características y ubicaciones de los predios y, por eso, el gobierno rionegrino repasa y selecciona tierras ofrecidas por los municipios y por las organizaciones.


Con la censura pública a la suba impositiva, el gobierno cayó en las sospechas internas y la ratificación de que el promocionado “trabajo transversal” no sucede y tiene grandes fallas.



Hace dos años el IPPV presentó carpetas a Nación, con sus lotes, para 1.800 unidades. Unter aportó sus terrenos y ahora renovó sus expectativas con el acuerdo. Pero depende del pensar de Carreras, entonces su conducción le pidió una audiencia. Ese trato no está bien, y próximamente tendrán el contrapunto por la vuelta a clases en las aulas, resistida por la conducción gremial.


Otro reto gubernamental cuando hay indicios de que las cosas no están como se pretendía. El relevamiento de enero de CB Consultora consigna una imagen positiva de la gobernadora del 47% mientras la negativa ascendió al 50%, cuando en noviembre, después de los cambiantes humores por la cuarentena, estaba en el 47%. En Río Negro, la valoración positiva del presidente Fernández está en el 53%, con un pico del 61% en mayo.


Las viviendas firmadas con Nación son una buena noticia, aún demasiado imprecisa. La gestión no está como pretendían: un último sondeo la ubica con un 50% de imagen negativa.



Aquella percepción, sumado el revuelo tributario, concluyó que la mandataria desactivara el decreto para subir los haberes a los funcionarios, congelados desde mediados del año pasado en ocasión que suspendió el enganche con la remuneración docente. Se postergó, pero deberá resolver ciertamente esta travesía porque los cargos políticos inferiores casi no tienen diferencias salariales con el personal de las categorías superiores. Algunos ministros optaron por atajos, con mejoras a partir de nombramientos superiores. Será una disyuntiva interna pero, al fin, otra contrariedad para una gestión de “transformación”, que aún no aterrizó.


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