Las maestras que dieron la vida para proteger a los chicos

Redacción

Por Redacción

NEWTOWN, Connecticut, EE. UU.- En medio de la tragedia que viven las familias que perdieron a sus pequeños hijos, hermanos o madres durante la matanza del viernes en una primaria de Connecticut , se escuchan ahora los relatos sobre varios héroes y heroínas, que lograron evitar que la carnicería fuese peor mediante acciones abnegadas, rápidas e ingeniosas. Algunos de ellos dieron la vida en su sacrificio. Mientras la comunidad está abrumada por el dolor, la superintendente del distrito escolar, Janet Robinson, destacó “las increíbles acciones de heroísmo” que “al final les salvaron la vida a muchos”. “Los maestros en realidad se concentraron por completo en sus alumnos”, dijo Robinson. Después que el atacante Adam Lanza irrumpió por la puerta y comenzó a disparar, la psicóloga de la escuela Mary Sherlach y la directora Dawn Hochsprung corrieron hacia él, dijo Robinson. Hochsprung murió tratando de embestir al pistolero. Sherlach, de 56 años, murió haciendo lo que más amaba en la vida, dijo su yerno Eric Schwartz. “Mary sentía que realizaba trabajo divino al trabajar con los niños”, destacó. Victoria Soto, una maestra de 27 años, ocultó a algunos de sus alumnos en un baño o en un closet y murió tratando de protegerlos, dijo un primo de la joven, Jim Wiltsie, a la cadena ABC News. Aquéllos que conocían a Soto dijeron que no les sorprendió su acción heroica. “Si había una profesora que se preocupaba más por sus alumnos que por ella misma era ella”, comentó John Harkins, el alcalde de Stratford, pueblo de Soto. “Eso habla por montañas de su carácter, su compromiso y su dedicación”. En un salón, la maestra Kaitlin Roig parapetó a sus 15 estudiantes en un baño pequeño, trancó la puerta con un estante de libros y puso el seguro. Les recomendó a los niños estar en silencio. “Les dije: hay gente mala afuera ahora, pero después van a llegar los buenos”, narró en el noticiero ABC News. Una asistente, Maryann Jacob, trabajaba en la biblioteca con 18 alumnos de cuarto grado cuando comenzaron los disparos. Llevó a los niños a un salón en la biblioteca pero después se dio cuenta que la puerta no tenía seguro. Los hizo ocultarse a lo largo del salón en un espacio para almacenar cosas, cerró la puerta con seguro y la afianzó con un estante. (AP)

Victoria Soto murió baleada.


NEWTOWN, Connecticut, EE. UU.- En medio de la tragedia que viven las familias que perdieron a sus pequeños hijos, hermanos o madres durante la matanza del viernes en una primaria de Connecticut , se escuchan ahora los relatos sobre varios héroes y heroínas, que lograron evitar que la carnicería fuese peor mediante acciones abnegadas, rápidas e ingeniosas. Algunos de ellos dieron la vida en su sacrificio. Mientras la comunidad está abrumada por el dolor, la superintendente del distrito escolar, Janet Robinson, destacó “las increíbles acciones de heroísmo” que “al final les salvaron la vida a muchos”. “Los maestros en realidad se concentraron por completo en sus alumnos”, dijo Robinson. Después que el atacante Adam Lanza irrumpió por la puerta y comenzó a disparar, la psicóloga de la escuela Mary Sherlach y la directora Dawn Hochsprung corrieron hacia él, dijo Robinson. Hochsprung murió tratando de embestir al pistolero. Sherlach, de 56 años, murió haciendo lo que más amaba en la vida, dijo su yerno Eric Schwartz. “Mary sentía que realizaba trabajo divino al trabajar con los niños”, destacó. Victoria Soto, una maestra de 27 años, ocultó a algunos de sus alumnos en un baño o en un closet y murió tratando de protegerlos, dijo un primo de la joven, Jim Wiltsie, a la cadena ABC News. Aquéllos que conocían a Soto dijeron que no les sorprendió su acción heroica. “Si había una profesora que se preocupaba más por sus alumnos que por ella misma era ella”, comentó John Harkins, el alcalde de Stratford, pueblo de Soto. “Eso habla por montañas de su carácter, su compromiso y su dedicación”. En un salón, la maestra Kaitlin Roig parapetó a sus 15 estudiantes en un baño pequeño, trancó la puerta con un estante de libros y puso el seguro. Les recomendó a los niños estar en silencio. “Les dije: hay gente mala afuera ahora, pero después van a llegar los buenos”, narró en el noticiero ABC News. Una asistente, Maryann Jacob, trabajaba en la biblioteca con 18 alumnos de cuarto grado cuando comenzaron los disparos. Llevó a los niños a un salón en la biblioteca pero después se dio cuenta que la puerta no tenía seguro. Los hizo ocultarse a lo largo del salón en un espacio para almacenar cosas, cerró la puerta con seguro y la afianzó con un estante. (AP)

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora