Las pequeñas historias que se tornan excepcionales
Carlos Sorín conmovió a los críticos en San Sebastián con "El camino de San Diego".
SAN SEBASTIáN (DPA).- La vida ofrece muchas pequeñas historias que pueden convertirse en excepcionales con tan sólo alguien que sepa contarlas. El argentino Carlos Sorín y la holandesa de origen peruano Heddy Honigmann regalaron ayer en San Sebastián sendas muestras de ello con «El camino de San Diego» y el documental «Forever».
Ambas fueron acogidas con aplausos por la prensa acreditada en el festival y, aunque el trabajo de Sorín partía con la desventaja de que ya se conocía su estilo por sus anteriores filmes («Historias mínimas» y «El perro»), no decepcionó su historia sobre un fan del futbolista Diego Armando Maradona, que cruza el país para entregarle una raíz de timbó en la que cree haber visto la imagen de su ídolo. Basada en hechos reales, la película de ficción surge a raíz de querer mostrar los lazos que existen entre el mito y sus seguidores.
Sorín explicó que ésta no es una película sobre Maradona, que ya se están haciendo otras sobre el futbolista argentino más famoso (como la del director serbio Emir Kusturica). «Es una película sobre el destino», afirmó en rueda de prensa. «En un país en el que hemos perdido casi siempre, sobre todo en las últimas décadas, Maradona representa el triunfo», dijo el cineasta, para quien en una sociedad descreída, cuando las instituciones no resuelven los problemas materiales, la gente se aferra a la necesidad de creer en algo.
Algunos críticos le reprocharon sin embargo la bondad que existe en todos los personajes, interpretados por no profesionales o «actores» que intervinieron en sus películas anteriores. El director insistió en que su película es sólo eso, una ficción, y argumentó que se ha dejado llevar por el cine neorrealista italiano, así como por los grandes moralistas estadounidenses que tenían una visión idealizada de las clases humildes.
No obstante, Sorín apuntó que en el interior del país se puede experimentar una mayor solidaridad que en Buenos Aires. Así, el protagonista de «El camino de San Diego» es un fan y conocedor absoluto de la vida y milagros de Maradona. Vive en una humilde casa de madera en Misiones y, tras encontrar la raíz de un árbol que -en su opinión- se parece la genio del balón, decide llevársela al saber que éste ha sido hospitalizado en la capital.
«Tengo respeto por el sentimiento», pero «no puedo evitar la mirada de humor», comenta el director con respecto a la gesta de
su protagonista que, con otro tratamiento, sería el perfecto blanco de una parodia. En toda la historia subyace además una reflexión sobre el azar y las creencias. «Desde una mirada simple (la del protagonista), que no por ser simple es menos profunda», explicó el cineasta.
Sorín, que anunció en San Sebastián que volverá a trabajar con actores, cierra con este proyecto la trilogía que inició con «Historias mínimas».
«El camino de San Diego» es la única cinta argentina que compite por la Concha de Oro, un galardón al que también aspira «Forever», el documental de Honigmann que tanto ha gustado.
«Forever» perfila la relación entre la vida y la muerte, entre el amor y la inmortalidad a través del arte. Su directora lo sugiere paseando su cámara por el cementerio parisino de Père-Lachaise, donde descansan artistas de diferentes épocas y naciones como el pianista Frederic Chopin, el escritor Marcel Proust o el pintor Amadeo Modigliani, entre muchos otros.