“Le debo mucho a Gabo”

Por Redacción

–¿Se sigue viendo con García Márquez? –Sí, sí. Ahora hace un tiempo que no viajo a México a visitarlo. Pero sí, somos buenos amigos, de distinta generación. Y él ha tenido delicadezas para conmigo. Un día me llamó y me pidió que fuera a verlo a México. Fui y me entregó el manuscrito de sus memorias. Fui el último lector de ellas antes de que se publicaran. Le debo mucho a Gabo. –¿Por ejemplo? –Reflexionar la palabra, la escritura… la historia. –¿García Márquez es de ustedes, los colombianos? –Bueno, sí, es muy nuestro. Pero de todos ustedes también, por supuesto. –¿Qué le debemos a García Márquez en relación con su literatura? –Creo que nos enseñó a leer esta cosa tan apasionante que es la desmesura de nuestra historia como continente, la desmesura de su espacio, de sus plantas, de su fauna. Nos colocó ahí, en otra lectura de lo nuestro. –Ayúdeme a resolver este entuerto que siempre está latente cuando aquí se habla de él: ¿por qué no volvió nunca más a la Argentina luego de venir cuando aquí se editó por primera vez “Cien años de soledad”? Sólo Tomás Eloy Martínez dio una explicación, pero reconocía que era una explicación a medias. –Sí, sí, yo he sabido que aquí siempre da vueltas esa pregunta. Yo sólo intuyo por qué no volvió: él es muy supersticioso, cauto con las cuestiones que cree no poder manejar. Tengo la impresión de que lo que le pasó aquí, hace ya más de 40 años, fue la primera edición de “Cien años de soledad” con todo el diluvio de asombro que en aquellos días generó el libro que cambió su vida de escritor. Entonces yo intuyo que, quizás, ha temido que volver a la Argentina era mucho peso en las emociones, en los recuerdos… algo muy fuerte. Pero no sé, sólo lo intuyo. –¿Nunca lo habló con él? –Muy por arriba. Ésos son temas íntimos.


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