Le dieron cuatro balazos por resistirse a un robo
Un comerciante de Bariloche está grave, en terapia. Fueron dos los autores.
Alfredo Leiva
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Gabriel Legarreta alquiló hace unos cinco meses un pequeño comercio en 9 de Julio casi 25 de Mayo de esta ciudad. La despensa es la única fuente de trabajo para sostener a su familia. Por estas horas, el comerciante de 41 años pelea por su vida en la terapia intensiva del hospital zonal, tras haber recibido cuatro disparos durante un robo. El director del nosocomio, Víctor Parodi, informó ayer que el paciente está estable dentro de un cuadro grave, con asistencia respiratoria. El disparo en el abdomen es el más grave por las lesiones que originó. El resto de las heridas son superficiales. El comisario José Miguel Vázquez informó que tomaron conocimiento del hecho a las 23:30 del jueves por un llamado al 911. Empleados policiales fueron en dos patrulleros al lugar y cuando arribaron encontraron a un hombre baleado. También había un joven y una mujer en el local. Vázquez explicó que como la ambulancia del hospital estaba en otra emergencia, resolvieron trasladar al herido en patrullero. Según relataron las personas que estaban en el local, habían entrado dos sujetos con los rostros cubiertos parcialmente. El que estaba armado encaró al comerciante y le exigió la recaudación. Legarreta comenzó supuestamente a forcejear con él y recibió cuatro disparos: uno en la zona abdominal, uno en la pierna izquierda y dos rozaron el cuero cabelludo y el cuello. La mujer y el joven se habían refugiado en otro sector del comercio. El hombre cayó ensangrentado y los asaltantes aprovecharon para apoderarse de la recaudación, unos 800 pesos. Luego, escaparon. Vázquez dijo que tras el robo un taxista avisó que había visto a los posibles autores a pocas cuadras y la policía detuvo a dos jóvenes en Los Radales y Tiscornia, pero no tenían en su poder dinero ni armas. De todos modos, fueron trasladados a la Comisaría Segunda. Ayer, la esposa de Legarreta dijo a “Río Negro” que su marido estaba grave, sobre todo por el disparo en el abdomen que había dañado los intestinos y un riñón y además porque perdió mucha sangre. Señaló que tenían el comercio desde hace cinco meses y que es la primera vez que sufren un robo. Explicó que su marido estaba con una empleada y un joven conocido cuando sucedió el asalto. Ayer, el local estuvo cerrado y el robo generó profunda indignación entre los vecinos.
Alfredo Leiva
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