Lecturas: “La verdad sobre el caso de Harry Quebert”

En esta oportunidad repasamos las virtudes de un texto atrapante. Y este término nunca estuvo mejor usado: a lo largo de más de 650 páginas, los lectores podrán disfrutar de cuatro novelas en una, a través de la exquisita pluma de Joël Dicker.

En la columna de la semana pasada comenté una novela corta, esta vez le toca a un novelón. Sí, con todas las letras, 661 páginas. ¿Por qué lo comento, quién lo va a leer? Lo mismo pensé yo cuando lo retiré de la Biblioteca donde lo había reservado porque una gran lectora me lo había recomendado.


“Por algo me lo recomendó”, pensé, y emprendí la aventura. Vaya sorpresa: un libro atrapante. Nunca tan exacta esta palabra para caracterizarlo. Lo terminé en tres días, postergué lecturas que quedaron por la mitad, volvía a leer, ya estaba el problema solucionado, pero se abría otra puerta y así, apasionadamente hasta llegar a un final inesperado.

Joël Dicker es el autor de “La verdad sobre el caso de Harry Quebert”, Alfaguara 2013. A principios del año 2008 Marcus Goldman se convirtió en un escritor afamado luego del éxito de la publicación en Nueva York de su primera novela, que se vendió por todo Estados Unidos con un record de millones de ejemplares. A partir de ese momento tiene que cumplir con entrevistas, reportajes, presentaciones e interminables firmas de ejemplares. Su agente le consigue un muy favorable contrato para la publicación de un nuevo libro con fecha fija de entrega.

Pasado el tiempo de la euforia y los compromisos sociales, se pone a escribir y como suele pasar se encuentra con el síndrome de la temida “página en blanco”.

Hace varios intentos: viajar a la playa, recluirse transitoriamente otras viviendas. Todo en vano hasta que decide llamar a Harry Quebert, su profesor de la Universidad de Burrows que fue al mismo tiempo el que, no solo lo ayudó a madurar y conocerse, sino quién le enseñó a ser escritor. Este lo invita a que los visite a su casa, Goose Cove, en la pequeña ciudad Aurora , situada frente al mar en el estado de New Hampshire, muy cercana la a frontera con Massachussets.


En febrero del 2008, Marcus llega al lugar, donde camina junto al mar y lleva largas conversaciones con el dueño de casa. Un jueves, cuando Harry viaja a la Universidad a dar su clase, deja a Marcus en su escritorio para que pueda escribir. Este, dándole una ojeada a los libros de la biblioteca, descubre una libreta con anotaciones, así entera de que Harry en 1975 cuando tenía 34 años tuvo relaciones con una adolescente de 15, Nola Kellegam. Su amigo vuelve antes de lo esperado y le confiesa ese amor inexplicable que nace entre los dos, hasta que el 30 de agosto de ese año, cuando iban a escapar juntos, Nola desaparece y no se la encuentra más.

Harry sigue en Goose Cove y luego de un tiempo de duelo inconsolable escribe “Los orígenes del mal”, novela que lo hizo famoso.

Marcus vuelve a Nueva York y el 12 de junio del mismo año su amigo lo llama desde la cárcel, donde está detenido porque en el jardín de su casa, debajo de unas plantas de hortensias, han encontrado enterrado el cuerpo de Nola Kellegam. Se lo acusa de ser el autor del homicidio. También lo llama el abogado defensor y Marcus deja todo y viaja a Aurora, seguro de que Harry es inocente. Entonces empezará una minuciosa investigación, que llevan adelante Marcus y el sargento Gahalowood de la brigada criminal de la policía estatal.

Me detuve en esta, quizás excesiva introducción cronológica al argumento de la novela, porque en el libro los hechos son contados en un ir y venir en tres distintos momentos 1975, 1998 -la época de formación de Marcus Goldman- y 2008.


Podría decir que son cuatro novelas en una, todas relacionada con los hechos: una historia de amor, que bien se podría asociar a Lolita de Nabokov, una novela sobre la amistad, la admiración y el agradecimiento, una novela de iniciación del protagonista; y, finalmente, una novela acerca de cómo se forma un escritor en ese difícil proceso que es el oficio de escribir y que aparece a través de 31 normas breves en orden decreciente y finaliza de un imperdible epílogo.

La mayor parte de “La verdad sobre el caso de Harry Quebert”, narrada por un narrador en primera persona que asume la identidad de Marcus, nos presenta también una caracterización de las costumbres de las ciudades pequeñas.

No es un thriller más, es una lectura con un largo y apasionante recorrido que uno no puede interrumpir, del que se sale agotado y exultante. ¿Cómo no leerla?

Por Cecilia Boggio (Licenciada en Letras)


Exit mobile version