Línea directa con Cristina y Scioli

Para Berni, el episodio de Scioli en el Espacio Clarín es una anécdota y no invalida su lealtad K. Involucrado en versiones sobre su proyección en Buenos Aires, defiende la candidatura de Bossio. Gremios y Unidos y Organizados hacen votaciones para saber qué piensan los propios.

Redacción

Por Redacción

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Después de la tormenta kirchnerista en su contra, que provocó al participar del acto inaugural del Espacio Clarín en Mar del Plata, Daniel Scioli intenta aplacar a sus compañeros de ruta desde el 2003, para convertir el incidente -pecado imperdonable para los ultras- en un hecho anecdótico, como otros tantos.

Todavía no se pronunció la presidenta Cristina Fernández -quien mañana retoma su agenda oficial tras la convalecencia por la fractura de un tobillo-, pero ya le bajaron el precio a Scioli quienes son potenciales competidores y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, con argumentos que en este caso encontraron fácil eco y sonaron a ultimátum: se está de un lado, con los intereses nacionales y populares, o del otro, subordinado a las corporaciones.

La última palabra la tendrá Cristina, mientras los peronistas que disfrutan del poder harán valer su pragmatismo y se inclinarán, en las PASO previstas para agosto, por el candidato que mejor mida en la sociedad. Detrás de él habrá alineamiento. Si hasta Andrés «Cuervo» Larroque, quien salió a crucificar a Scioli, repitió ante chicos de La Cámpora que es un «bilardista» atado a los resultados y a la eficacia en la gestión. Por supuesto, ponderó la conducción de Cristina, manifestó «respeto» por Scioli (sin dejar por ello de «interpelarlo» a que diga qué es lo que va a hacer) y señaló que un cometido de los K es profundizar el trabajo territorial.

Además de Mariano Recalde, titular de Aerolíneas Argentinas, fue el secretario de Seguridad, Sergio Berni, interlocutor habitual de la presidenta, quien trató de aquietar las aguas, convencido de que no hubo, en el corto reportaje con la imitadora Fátima Florez, un tema ideológico ni de cuestionamiento al modelo.

Berni he venido teniendo una postura para contrarrestar cortes de ruta. Se enfrentó con el bloque de diputados del Frente para la Victoria (FpV) que condenó el proceder de la Gendarmería que reprimió el año pasado un piquete en la Autopista Panamericana, encabezado por el legislador de izquierda Nicolás del Caño. El funcionario de la sensitiva área despotricó contra Diana Conti y Juliana Di Tullio, por amparar a un par que «transgrede derechos de los ciudadanos» a circular libremente, y se ganó la iracundia de los sectores progresistas.

Como Conti y Di Tullio son dirigentes de la provincia de Buenos Aires, Berni estima que las suspicacias que se generan sobre su acercamiento con Scioli (en diciembre se fotografiaron juntos en la reunión del Consejo de Seguridad) obedecen a los posicionamientos electorales para tomar las riendas del Estado de mayor densidad geográfica y producto bruto interno.

Públicamente Berni sostiene la nominación de Diego Bossio, de la Anses, pero sabe que las encuestas lo ponderan para ese puesto y que los multimedios afirman que Scioli lo quiere de gobernador. «Haré lo que Cristina ordene», cortó.

Es consciente, además, de que hasta las PASO faltan ocho meses y que la presidenta no prevé tomar definiciones antes de mediados de año. Es mucho tiempo. «Tengo que concentrarme en mis tareas actuales, no puedo descuidar el control de la Policía. El que se distrae, pierde», razona y planea sobre lo acontecido hace unos años en Neuquén, cuando el asesinato del maestro Carlos Fuentealba fue la lápida política para el entonces mandatario Jorge Sobisch.

Berni no tiene detrás de sí agencias de publicidad como otros dirigentes eficaces que van por el premio mayor pero que, llegado el caso, no debería descartarse que bajen a la provincia.

No desconoce Berni -ni Florencio Randazzo- que ésta es la hora de acumular capital para utilizarlo a favor en las futuras mesas de negociaciones. Ocurrirá en todas las provincias. No habrá sanata posible, mandarán los números. Y entonces pesará que Scioli no sacó nunca los pies del plato, ni siquiera en el 2008, en plena pelea con el campo, cuando las tentaciones que los K consideraban «destituyentes» eran enormes.

«Que digan lo que quieran, con la 125 demostró lealtad a Néstor y Cristina», le transmitió Berni a un intendente del conurbano.

«Cuestionarlo ahora por una foto con una humorista empleada de Clarín es un despropósito», expuso.

Por lo demás, Berni encabeza un sector oficialista que entiende a Scioli. Señala que se expone a la luz del día, sin intenciones conspirativas. «No se reúne a puertas cerradas con (Héctor) Magnetto, para que no se entere nadie, como hace por ejemplo (Sergio) Massa».

«Río Negro» pudo saber que en ámbitos gremiales peronistas se hacen votaciones entre los afiliados para determinar al mejor posicionado. En la UOM, en cuatro compulsas Scioli aventajó por amplio margen a Randazzo. En Unidos y Organizados estarían por optar por un trámite similar, aunque esperando el pronunciamiento de Cristina. De hecho, José Ottavis y Eduardo «Wado» De Pedro están acoplados hoy al jefe de gabinete bonaerense, Alberto Pérez.

Arnaldo Paganetti

arnaldopaganetti@rionegro.com.ar


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