Llegó la primera orca a la zona de La Lobería

Es Mel, una de las más conocidas de todas las visitantes que arriban. Se calcula que tiene unos 50 años y que pesa siete toneladas. Viene todos los años, desde 1975. Esta vez lo hizo en soledad.

VIEDMA (AV)- Mel visita nuevamente la zona, con el mismo traje negro con pechera blanca de siempre y algunos años y kilitos de más. Se calcula que ya pasó los 50 y las siete toneladas aunque para sus nueve metros de estatura no da para una dieta demasiado estricta.

Mel es una de las primeras orcas que se avistaron en la zona de punta Bermeja en la Lobería de Viedma allá por 1.975, por lo menos que figuren en los registros. Su aleta superior torcida hacia la izquierda producto de un disparo de FAL que recibió en 1979 permite su reconocimiento inmediato. Todos los años visita la zona, pero esta vez lo hizo en soledad.

El año pasado llegó acompañado por Yaco y Maga, dos jóvenes hembras.

Durante mucho tiempo visitó la Lobería con uno de sus hermanos menores, Bernardo, quien dejó de ser avistado en el '93 razón por la cual hoy se lo ha dado por desaparecido. Bernardo se identificaba por unas manchas en una de sus aletas, también producto de disparos de arma de fuego de las que ambos fueron blanco de militares en una etapa donde no habí conciencia sobre la necesidad de preservar esta especie y se interpretaba que el hecho que se alimentaran de lobos terminaría con la población de esas reservas.

Desde el uno de mayo Mel da vueltas por la zona, no sólo por La Lobería sino también por Playa Bonita y Ensenada. Es una de las orcas más veteranas y el más fotografiado y filmado en todo el mundo por su característica para la caza en la zona de península de Valdéz. Allí realiza varamientos intencionales, una técnica de cacería muy riesgosa porque sale del agua para capturar a los lobos quedando expuesto prácticamente un 60% de su voluminoso cuerpo. Caza y en forma inmediata regresa al agua. Por las características de la Lobería esto no es posible y Mel debe conformarse con capturar en el mar con pleamar o apenas comienza a bajar la marea.

Esto fue exactamente lo que sucedió ayer para admiración de unas 50 personas que mantuvieron la mirada fija en el mar durante más de dos horas. Entre ellos varios médicos de distintas provincias del país que participaron de un simposio patagónico realizado en Viedma.

Mel apareció para el almuerzo pero no comió. Pasadas las 14 regresó y se quedó hasta las 16.30. Hizo cuatro ataques, dos de ellos certeros, lo que llenó de satisfacción al guardafauna Ariel Lapa y a los restantes que mantienen un seguimiento de este animal porque hace tiempo se le detectaron unos tumores en la mancha ocular y se temía que le hubieran ocasionado problemas visuales.


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