“Lo de Boudou no fue una metáfora, sino una profanación”
El rabino Sergio Bergman repudió "las declaraciones inaceptables" del ministro de Economía, Amado Boudou.
El rabino Sergio Bergman repudió «las declaraciones inaceptables» del ministro de Economía, Amado Boudou, y sostuvo que el agravio a dos periodistas «no fue una metáfora, sino una profanación» del Holocausto.
«No vamos a permitir que los genocidios perpetrados en la eliminación de un otro como otro, por el solo hecho de ser diferente, sea utilizado para acciones tan deplorables, como ver a un ministro persiguiendo a periodistas que no escriben su versión de las cosas», dijo el rabino.
En un artículo de opinión publicado hoy en el matutino Clarín, puntualizó: «Repudiamos las declaraciones inaceptables del ministro Boudou, tanto en el agravio a periodistas como ante la profanación de la Shoá. No fue una metáfora sino una profanación».
Bergman criticó al titular de Palacio de Hacienda pero también «el silencio cómplice» de la AMIA y de la DAIA, cuyo presidente, Aldo Donzis, recibió al ministro en la sede de la entidad luego de exigirle un pedido de disculpas por haber comparado a dos periodistas con quienes «ayudaban a limpiar las cámaras de gas en el nazismo».
«El ministro, que habló de más, junto a un Ejecutivo, que habló de menos; avalando en silencio cómplice sus dichos, han profanado la memoria de una de las tragedias humanas donde la comunidad judía es custodia de recordar lo que por acciones u omisiones la humanidad habilitó que sucediera en el exterminio masivo de seis millones de judíos», aseveró.
«Tampoco aceptamos, 48 horas después de un silencio imperdonable, montar una escena de disculparse sin arrepentirse», completó.
Boudou, luego de reunirse con Donzis, admitió que utilizó «una metáfora inadecuada» pero no pidió disculpas a los trabajadores de prensa Candelaria de la Sota (La Nación) y Martín Kanenguiser (Clarín).
Al respecto, Bergman consideró que «hablar de «metáfora» de un genocidio, y negarse a disculparse ante los periodistas agredidos, confirma que la soberbia y el desprecio de quienes no piensan como uno, ya son una forma asumida de ejercer y abusar de las investiduras y de la falta de límites en el uso del poder».
«Es también claro nuestro rechazo a la lamentable actuación de la DAIA», dijo y acotó que «la AMIA tampoco asumió su lugar».
«El silencio cómplice de mantener una posición servil de estar con el poder, en lugar de defender la dignidad de los principios, nos resulta inadmisible. Prestar su cena anual para recibir al ministro que nos agravia, nos pone en una situación que rechazamos y repudiamos hasta tanto no haya un sincero arrepentimiento y un pedido de perdón explícito y público, tanto a los periodistas como a la memoria de la Shoá», concluyó.
DyN
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