Lollapalooza 2017: no fue sólo rocanrol
Pasó la versión local del festival alternativo. Fue el cuarto en el país y el primero en agotar entradas. Doscientas mil personas disfrutaron de shows y ecología en el hipódromo de San Isidro.
¿Qué tienen que ver León Gieco y Two Door Cinema Club? ¿Y Metallica con Lisandro Aristimuño? La respuesta es Lollapalooza. La cuarta edición argentina de este festival craneado por Perry Farrel, alma matter de Jane’s Addiction, que tuvo lugar el viernes y sábado pasados en el Hipódromo de San Isidro, expandió hasta el extremo el concepto de alternativo, eso que le dio razón de ser en 1991, cuando se realizó por primera vez en Chicago, el lugar donde todo esto comenzó.
Si en aquel momento Lollapalloza fue el lugar de la Generación X, hoy es la de los millennials y demás tribus urbanas intermedias. La Generación X ya es adulta y muchos de ellos formaron familia. Pero Lollapalooza les sigue perteneciendo, a ellos ya sus familias con Kidzapalloza, el espacio para los más chicos.
La edición 2017 fue un éxito antes de comenzar, con sus entradas vendidas días antes del inicio, algo que no había ocurrido en las tres ediciones anteriores. Esto también explica por qué Lollapalooza es más que un festival de música: el 60 por ciento de las entradas disponibles se vendió antes de conocerse quiénes tocarían.
Repartidos en cuatro escenarios, unos cincuenta artistas le pusieron música al gran paseo de la cultura verde, porque eso también es Lollapalooza: un espacio donde la ecología y lo natural tiene una presencia fuerte, retomando de manera aggiornada al siglo XXI, ciertas viejas consignas de la contracultura de fines de los 60. Y entre todo eso, la música.
Lollapalooza propuso en Argentina algo poco habitual aquí: grandes shows a plena luz del día. Y el mejor de todos esos shows fue el de Duran Duran , el sábado a las 16 de la tarde, con el sol rebotando en los lentes oscuros de un brillante Simon Le Bon y el calor abrazando a una multitud que eligió ver a la banda insignia del synth-pop de los 80.
Los ingleses de Birmingham sobresalieron con un arrollador show de una hora y veinte que puso a bailar a propios y extraños. Duran Duran también puso en escena uno de los momentos más emotivos cuando sorprendió con una versión lucida de “Space Oddity”, de David Bowie, quien llenó con su pálido rostro las pantallas laterales del escenario principal 2.
La otra gran nota del festival fue León Gieco. El viejo trovador argentino sencillamente la rompió. Con un set eléctrico y poderoso sostenido por Infierno 18, sus compañeros para la ocasión, llevó sus clásicos a otra dimensión. Tocó a las 3 y media de la tarde del viernes en el escenario principal, aún así logró reunir a una multitud.
Lollapalooza logra reunir lo que es y lo que será del rock alternativo. Entre los que ya son, descolló Cage The Elephant; y entre los que serán los futuros ilustres del indie se destacaron Glass Animals, la cantante danesa MØ, las hermanas Tegan and Sara, The 1975, Catfish and The Bottlemen y los Jimmy Eat World. Quizás el punto más flojo haya sido The Weeknd, con un show sin matices y por momentos aburrido.
Los tanques de esta edición cumplieron, y no es poco. Metallica, el viernes, nos pasó por arriba y puso el metal, una vez más, al alcance de todos y The Strokes, el sábado, dejó en claro que el viejo rock vive.
El Perry’s Stage fue el lugar del dance y la electrónica.
El lugar
Datos
- 270.000
- Los metros cuadrados de superficie que ocupó el festival en el hipódromo de San Isidro, casi 14 canchas de River.
¿Qué tienen que ver León Gieco y Two Door Cinema Club? ¿Y Metallica con Lisandro Aristimuño? La respuesta es Lollapalooza. La cuarta edición argentina de este festival craneado por Perry Farrel, alma matter de Jane’s Addiction, que tuvo lugar el viernes y sábado pasados en el Hipódromo de San Isidro, expandió hasta el extremo el concepto de alternativo, eso que le dio razón de ser en 1991, cuando se realizó por primera vez en Chicago, el lugar donde todo esto comenzó.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora