Los amores y desaciertos de las mujeres de 50 en “La otra cuenta”
Las problemáticas de las mujeres que rondan los 50 años son analizadas en forma de novela por la psicóloga Claudia Ramos Bayona en su libro “La otra cuenta”, integrado por un conjunto de historias de mujeres que disfrutan y padecen del amor en todas sus formas.
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Con personajes atravesados por el amor -ya sea filial, de pareja o de amigos- la novela transcurre en la época actual, en un círculo donde las fiestas glamorosas y los encuentros furtivos se suceden y los personajes se plantean la felicidad.
Ramos Bayona habla, durante una entrevista con Télam, de sus inhibiciones, de experiencias pasadas y de la búsqueda del perfeccionamiento, cuestiones que confluyen en su trabajo editado por Vinciguerra.
“Me recibí de abogada y psicóloga y la idea de escribir rondaba mi mente. Hice un trabajo de investigación sobre la inhibición que me ayudó a soltarme; realicé un nuevo taller que me dio el impulso necesario para soltar los miedos y que se transformó en esta novela”, repasa la escritora.
“En esta historia hablo del rol de las mujeres, sus sentimientos y qué les pasa con las otras mujeres, no las de afuera sino las que llevamos adentro. La mujer está en constante cambio, desde la ropa, el pelo, siempre trata de mostrarse diferente”, apunta.
¿El consultorio fue un escenario que aportó líneas para la novela? “No, del consultorio no tomé nada, sino de experiencias propias y de mi entorno. Me divertí mucho haciendo este collage. Mis amigos me decían que todo les era familiar pero no podía definir quiénes eran”, comenta entre risas.
En la historia de Ramos Bayona la protagonista es Violeta, una mujer que está casada con Ramiro hace 27 años pero se encuentra en una fiesta con Martín, que la hará vibrar como hace tiempo no le pasaba.
Violeta “es una mujer satélite que usa el amor como un corcho donde esas cuestiones, teóricamente, le van a venir a resolver quién es o no, y qué le pasó o no”.
“Violeta trata todo el tiempo de que su marido la mire, habla solo para que él la escuche, pero después se da cuenta que no le gusta el rol que desempeña porque su marido está `viviendo`, mira para otro lado, tiene sus propias pasiones y es muy difícil salir de la trampa en la que ella misma cayó”, reflexiona la escritora.
“Es un papel conocido por todas -apunta la psicóloga-. Lo que intento con este personaje es tratar de mostrar que el amor a veces funciona como una tapadera. La protagonista debe descorrer esa tapa para encontrarse con quien ella es”.
Otro de los personajes fuertes de esta historia es Paula, la amante de Ramiro, quien junto con su madre y su abuela conforman tres generaciones de mujeres solas que se quejan de su condición y piensan que el amor solucionará todos sus males, pero lo alejan de sus vidas.
Ramos Bayona comenta que “Paula expresa la insatisfacción como una modalidad a la que nos sometemos las mujeres para no pasarla bien, y, movidas por esta sensación, vivir el mismo escenario con distinta canción”, ejemplifica.
“Este personaje sueña en que `si tuviera…` sería feliz, pero un día lo consigue y se da cuenta que no era eso lo que necesitaba; es un mecanismo que hace que siempre esté sufriendo”, arremete la escritora.
En el caso de Paula, ella siempre es la segunda opción en el amor, pero esa es su forma de sufrir, de penar por lo que no tiene: “Todas extraemos sufrimientos de distintas experiencias, salvo que una se vuelva muy creativa y genere algo nuevo de ese dolor”, señala Ramos Bayona.
¿Sirve tocar fondo en estos casos? “El hecho de tocar fondo funciona porque es un punto de basta, pero hay que diferenciar el basta como una palabra, del verdadero hartazgo”, define.
Para la autora el tema del amor no solo pasa por las parejas, por lo que “trato el vínculo entre hermanos para demostrar que ahí también se juegan muchas cosas, los amores viejos, los nuevos y las diferentes maneras en que nos coloca el amor”, finaliza.(Télam).-