Los bookstagrammers, las nuevas estrellas de la Feria del Libro

¿Quiénes son? ¿Cómo exhiben su pasión por los libros?



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Maximiliano Pizzicotti, ganador del premio Bookstagrammer de la Feria del Libro de Buenos Aires. (Foto: Gentileza El País )

Los chicos cada vez leen más y esto lo entendió ya a la perfección la industria editorial mundial, la argentina también. Los preadolescentes y adolescentes no solo se contentan con leer ficción o no ficción sino que además exhiben esa pasión que profesan por los libros.

¿Cómo se llama esta tribu cada vez más masiva?

Bookstagrammers (algo así como jóvenes lectores que aman fotografiar sus libros).

A diferencia de los booktubers, los bookstagrammers no necesitan una cámara de video ni conocimientos de edición: con un celular les basta y sobra. Es más, ellos no se fotografían, fotografían el objeto de su pasión; de ahí que cientos de tímidos se han sumado a esta movida.

Ayer, en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, un exponente de esta tribu fue galardonado. Maximiliano Pizzicotti, de 16 años, se llevó el premio al Bookstagrammer de la Feria.

¿Tienen una forma de leer en particular? “La necesidad de acompañar lo leído de una imagen, les obliga a hacer una interpretación plástica del contenido. Además, aunque cada uno lee por separado en su casa, en la escuela y en medios de transporte -entre otros lugares- socializan lo que encuentran en los libros, se retan mutuamente e incluso organizan lecturas”, comentaron los bookstagrammers a El País.

“Hay un poder de síntesis en bookstagram, un impacto visual y semiótico muy grande”, afirma la coordinadora de las actividades juveniles de la Feria del Libro, Cristina Alemany.

¿Ejemplos de bookstagrammers en Argentina?

Una, la cordobesa Julieta Delgado (@hijadeatenea), quien realizar preciosíma composiciones visuales. Se la puede ver leyendo de perfil, con su larga melena sobre los ojos; sorprenderse con su antebrazo pintado de azul, naranja y morado con un ejemplar de Zodíaco, de Romina Russell al lado; o conocer sus manos y sus uñas turquesa sosteniendo libros - y manzanas apetitosas cuando se trata de la saga Crepúsculo, la que le hizo dejar atrás su desinterés por la lectura.

“Al principio me encerraba en mi habitación a la hora de la siesta a sacar fotos”, explica Delgado. Pasados unos meses confesó el nuevo vicio a sus padres, quienes ahora huyen cuando la ven bajar la escalera con libros hacia la cocina porque saben que, sino, los convertirá en sus asistentes.

Otro caso es el de Luca Salva, 14 años, quien comenta que “dicen que las redes sociales arruinan a la juventud, pero en mi caso no es así. Elegí esta comunidad porque me podía expresar escribiendo y no hablando, que me cuesta mucho”. Si antes devoraba libros, desde que entró en la comunidad de bookstagrammers lee cada vez más, admite.

Fuente: agencias y El País


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