Los chicos les cambiaron “la cara” a dos aulas de la escuela de El Treinta

Un grupo del Interact se solidarizó con el paraje.



CIPOLLETTI (AC).- Los chicos y chicas del Interact Club (rama joven del Rotary) llegaron ayer a la escuela 109 del paraje El Treinta y dijeron “manos a la obra”: pintaron dos aulas, en una tarea que seguiría más adelante con otras instalaciones.

CIPOLLETTI (AC).- Los chicos y chicas del Interact Club (rama joven del Rotary) llegaron ayer a la escuela 109 del paraje El Treinta y dijeron “manos a la obra”: pintaron dos aulas, en una tarea que seguiría más adelante con otras instalaciones.

Los jovencitos estuvieron acompañados por mayores del club de servicio y trabajaron bajo la coordinación de Graciela Vaisman.

Los jovencitos estuvieron acompañados por mayores del club de servicio y trabajaron bajo la coordinación de Graciela Vaisman.

“Para nosotros lo que hacemos es muy satisfactorio, porque sabemos que estamos ayudando a que los alumnos de esta escuelita alejada del radio urbano de la ciudad hagan sus tareas y reciban su educación en un ambiente más agradable”, dijo, rodillo en mano, Cecilia Perondi, presidenta del Interact, la organización que nuclea adolescentes de entre 13 y 18 años, y que desde hace tiempo viene poniendo su granito de arena en apoyo de los que más lo necesitan.

“Para nosotros lo que hacemos es muy satisfactorio, porque sabemos que estamos ayudando a que los alumnos de esta escuelita alejada del radio urbano de la ciudad hagan sus tareas y reciban su educación en un ambiente más agradable”, dijo, rodillo en mano, Cecilia Perondi, presidenta del Interact, la organización que nuclea adolescentes de entre 13 y 18 años, y que desde hace tiempo viene poniendo su granito de arena en apoyo de los que más lo necesitan.

El año pasado, la misma organización trabajó en beneficio de otros establecimientos a los que concurren pibes de familias de escasos recursos, aportando ropa, útiles y alimentos.

El año pasado, la misma organización trabajó en beneficio de otros establecimientos a los que concurren pibes de familias de escasos recursos, aportando ropa, útiles y alimentos.

La 109 está ubicada al noreste del ejido, en el paraje El Treinta, e históricamente ha sido una de las más postergadas. Incluso este mismo año se han dado clases en la cocina, a la que se le hizo una separación con una precari mampara, porque está parada una obra de ampliación por la que su director, Lito Fagés, viene bregando sin respuestas concretas.

La 109 está ubicada al noreste del ejido, en el paraje El Treinta, e históricamente ha sido una de las más postergadas. Incluso este mismo año se han dado clases en la cocina, a la que se le hizo una separación con una precari mampara, porque está parada una obra de ampliación por la que su director, Lito Fagés, viene bregando sin respuestas concretas.

De hecho, cuando se ingresa al predio, esa obra inconclusa es una postal nada auspiciosa. Se lee un lapidario e irónico “El rancho de la cambicha”, grande, y un poco más, al costado, con aerosol rojo, la palabra “Resistiré”, un símbolo de que allí no están dispuestos a bajar los brazos pese a las contrariedades.

De hecho, cuando se ingresa al predio, esa obra inconclusa es una postal nada auspiciosa. Se lee un lapidario e irónico “El rancho de la cambicha”, grande, y un poco más, al costado, con aerosol rojo, la palabra “Resistiré”, un símbolo de que allí no están dispuestos a bajar los brazos pese a las contrariedades.

Sin embargo, ayer por la mañana, en plena tarea de pintura de aulas, la escuela se hallaba abierta sólo para los jovencitos del Interact y los mayores rotarios que los ayudaban, porque nadie de la comunidad educativa se acercó aunque más no sea para preguntar si necesitaban algo. “Y bueno, qué le vamos a hacer. Nosotros seguimos igual con la tarea porque así lo habíamos prometido”, dijeron los jóvenes.

Sin embargo, ayer por la mañana, en plena tarea de pintura de aulas, la escuela se hallaba abierta sólo para los jovencitos del Interact y los mayores rotarios que los ayudaban, porque nadie de la comunidad educativa se acercó aunque más no sea para preguntar si necesitaban algo. “Y bueno, qué le vamos a hacer. Nosotros seguimos igual con la tarea porque así lo habíamos prometido”, dijeron los jóvenes.

Los materiales fueron conseguidos desde distintas vías. La pintura la donaron el Rotary y exalumnos de la 109, mientras que otra gente facilitó algunos pinceles y rodillos.

Los materiales fueron conseguidos desde distintas vías. La pintura la donaron el Rotary y exalumnos de la 109, mientras que otra gente facilitó algunos pinceles y rodillos.

Los chicos y los mayores se movían bastante bien en las aulas, no así en el pasillo central, donde había, en el área de ingreso, una gran heladera, al parecer fuera de servicio, sillas y mesas viejas apiladas, plantas y otros elementos que más que caracterizar a una escuela parecían un muestreo de un sitio de antigüedades.

Los chicos y los mayores se movían bastante bien en las aulas, no así en el pasillo central, donde había, en el área de ingreso, una gran heladera, al parecer fuera de servicio, sillas y mesas viejas apiladas, plantas y otros elementos que más que caracterizar a una escuela parecían un muestreo de un sitio de antigüedades.


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Los chicos les cambiaron "la cara" a dos aulas de la escuela de El Treinta