Los gajes del teatro independiente





El camino del teatro independiente no es fácil, los números aprietan y los aportes son difíciles de encontrar. “Se hace muy difícil mantener la sala, nosotros tenemos un alquiler mensual de 10.000 pesos y a eso hay que sumarle todos los impuestos”, comentó Gustavo Lioy, director cultural del espacio. Asimismo aseguró que “estamos llegando bien, pero no hay margen como para hacer reformas en la sala”. “El Arrimadero” no recibe aportes estatales, ni privados. El único subsidio con el que cuenta es del Instituto Nacional del Teatro (INT), heredado de la gestión anterior. “Desde el gobierno no hay ningún tipo de aporte, fuimos a hablar con la subsecretaria de cultura (municipal) que no nos dio ningún tipo de respuesta y no se interesó por el tema”, sentenció Lioy. “Cultura provincial directamente no existe, no les interesa nada, hemos ido a golpear puertas y a pedir ayuda pero no, evidentemente no”, agregó. Ante la falta de fondos desde “El Arrimadero” piensan en buscar socios que abonen una cuota o la posibilidad de que empresas privadas apoyen al teatro independiente. “Estaría bueno que haya una conciencia social de parte de las empresas que esto es cultura, que esto es un espacio comunitario, que no es un centro de hippies donde nos juntamos a fumar y a tomar mate, es mucho más que eso”, subrayó Lioy.


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