Los inhibidores de alarma deberían ser prohibidos
Miguel Á. Knecht*
La actualidad mundial nos obliga a disfrutar de la modernidad tecnológica y, a su vez, nos invita a convivir con sofisticados aparatos tecnológicos que, según sus fabricantes, han sido diseñados para elevar nuestra calidad de vida.
Ocurre que dentro de esa múltiple tecnología de avanzada, han irrumpido en el mercado argentino, los inhibidores de alarmas, semejantes a móviles de comunicación y que se utilizan para desactivar el bloqueo de las señales emitidas para las alarmas de una vivienda y-o vehículo y permitir de ese modo, que ese bien que se encontraba monitoreado por una alarma segura, pueda ser desactivado en el mismo instante que se activa -a distancia- por este novedoso aparato.

Ahora bien, surge el interrogante: ¿Para qué persona o destinatario puede estar dirigida la venta de un aparato como el descripto?.
Se intuye, -no cabe otra explicación-, que dicho aparato está fabricado para suministrarle a un delincuente, un instrumento o herramienta al momento de materializar una intención premeditada como puede ser la comisión de un hecho delictivo.
Si consideramos que el delito resulta progresivo acentuándose aún más bajo esta modalidad (uso de los inhibidores de alarmas), lo que se debe hacer el Gobierno Nacional, es emitir la norma correspondiente para establecer su prohibición de venta, bajo cualquier tipo de comercialización: ventas directas, internet, shopping electrónicos, etc.
Esos dispositivos se encuentran a la venta entre $ 2.000 a $ 5.000 por unidad, siendo accesible su adquisición y en la actualidad podemos afirmar que son los aliados más eficientes de los ladrones de vehículos.
Por lo expuesto, se comprueba que los robos son cada vez más sofisticados, cuando hace décadas atrás, los cacos robaban munidos de un destornillador, en la actualidad solo actúan con la asistencia de un inhibidor de alarmas.
El aparato señalado no tiene otro uso que no sea desbloquear una alarma y, ¿ Quién querría desactivar la alarma de un auto o una vivienda?.
Solamente un cleptómano porque la activación de la alarma siempre la efectúa el propietario y para su desactivación, utiliza el mismo dispositivo y procedimiento pero a la inversa.
Por último, la venta de este aparato debe ser prohibida en forma taxativa, rápida, urgente y con imposición de multas para quiénes lo ofrezcan a la venta.
*Docente, ex concejal del P.J. en Videma
Miguel Á. Knecht*
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