“Los médicos hemos perdido la conexión con el paciente”

El italiano Salvatore Mangione participó en Buenos Aires de un congreso sobre medicina interna. Abogó por mejorar las virtudes humanísticas de profesión.



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Salvatore Mangione trabaja en la Universidad de Filadelfia, Estados Unidos.

“Los médicos en la actualidad son técnicos y eso repercute negativamente en su propia persona, en el público y en los pacientes, eso tiene que cambiar, sobre todo porque el humanismo hará de la medicina algo mucho mejor”, afirmó Salvatore Mangione, médico italiano especializado en medicina interna, medicina crítica y neumonología de la Universidad de Filadelfia, Estados Unidos.

Durante el 16° Congreso Internacional de Medicina Interna del Hospital de Clínicas que se desarrolló en Buenos Aires, el especialista se refirió a la importancia de volver a analizar el rol del médico. Habló de las carencias de los profesionales de la salud en cuanto a habilidades, prácticas tradicionales y al aspecto humanístico en la relación médico-paciente, como cuestiones olvidadas debido a la tecnociencia.

“Los médicos necesitan tener virtudes humanísticas porque son quienes tienen que lidiar con la condición humana, con la muerte, con el sufrimiento, con las personas en su estado más débil”, precisó Mangione.

Consideró que los médicos “hemos perdido la conexión con el paciente; la confianza que uno tiene en el médico es la responsable de una enorme parte de la sanación, del proceso de curar, como resultado de un efecto placebo; también para nosotros como médicos es altamente gratificante”.

Por esta razón señaló que “debemos volver al concepto original del humanismo en el médico, porque algo se ha perdido, y debemos hacerlo porque las bases de la medicina no son buenas”.

Siempre reconfortar

El experto recordó un aforismo antiguo en medicina que dice: “A veces para curar, a menudo para aliviar, pero siempre para reconfortar o acompañar durante el sufrimiento”, y añadió que “aliviar y reconfortar no necesitan habilidades técnicas, requieren sí habilidades humanísticas por parte de los profesionales; pero, en la realidad, así no es como enseñamos, ni como trabajamos, por ello creo que la medicina requiere una revisión de lo que es ser un doctor”.

En este marco, también se refirió al conocimiento profesional y dijo que si bien es importante, la sabiduría lo es más aún, y que la sabiduría viene del humanismo, “de estar rodeado de vida, de la vida propia y ajena. Y al final de la vida uno muere sabio. Pero no tenemos tiempo suficiente para estar expuesto a todo, para adquirir sabiduría completa, y ahí es donde el humanismo, las humanidades, entran en juego, como la conjunción de sabidurías anteriores a nosotros”.

Ejemplificó con el teatro, al destacar que “cuando vemos una obra, estamos viendo la representación de una experiencia, que puede que nunca hayas tenido, pero que ahora al verla, a través de esta representación vos podés comprender, es por eso que los griegos inventaron el teatro, porque pensaron que el compartir y conocer experiencias vuelve a las personas más tolerantes; son arquetipos que deben confluir en la práctica médica actual”.

“Debemos volver al concepto original del humanismo en el médico, porque algo se ha perdido. Las bases de la medicina no son buenas”.

Salvatore Mangione, especialista en medicina interna y neumonología.

Profesión signada por el síndrome de burnout

“Somos la profesión con la mayor tasa de suicidios, la mitad de los estudiantes de medicina sufren síndrome de burnout al final de la carrera, 12% tiene tendencias suicidas; más del 60% de los médicos a los 50 años tiene síndrome de burnout, muchos incluso dejan la profesión”, afirmó el médico Salvatore Mangione.

“Y esto es sólo desde el punto de vista de los profesionales médicos y del lado del público, tampoco es una profesión muy bien vista. Si prestamos atención al cine, en las películas de Hollywood no somos representados positivamente: si observamos al prototipo de médico más popular de la televisión, vemos que es Dr. House, un tipo narcisista, que es competente pero no es una buena persona”.

El síndrome de burnout –o del “quemado” por el trabajo– es un trastorno frecuente en el medio hospitalario, marcado por un fuerte agotamiento físico y psíquico, por un estrés crónico, donde las exigencias, las expectativas y el compromiso tienen un papel determinante. Este trastorno afecta fundamentalmente a profesiones que tienen un vínculo directo con las personas, lo que lleva a un deterioro en esa práctica.

Aunque cuestiona la actual preponderancia que muestra lo técnico, Mangione confía en que “el humanismo

hará de la medicina

algo mucho mejor”.

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“Debemos volver al concepto original del humanismo en el médico, porque algo se ha perdido. Las bases de la medicina no son buenas”.
Aunque cuestiona la actual preponderancia que muestra lo técnico, Mangione confía en que “el humanismo
hará de la medicina
algo mucho mejor”.

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