George Michael recorrió toda la espiral. De arriba abajo. Y con su búsqueda personal, revestida de originalidad y talento interpretativo, nos hizo gozar a todos. Hombres y mujeres. Para cada cual Michael tenía guardado un secreto. Fue, junto a Andrew Ridgeley, un joven alocado de cabellos anárquicos, el hijo pródigo del pop ochentoso que deslumbró con Wam!. Y que logró con esta balada quedar grabado a fuego en el corazón de todos y todas de cuarenta y tantos años.