Los rostros de la desigualdad cotidiana desfilan en las protestas de Santiago



Marcos Sepúlveda*


Son estudiantes, jóvenes profesionales y jubilados. Unos piden mejores servicios de salud; otros, sueldos más altos. Varios más exigen avances en la educación y hay quienes demandan pensiones que alcancen para vivir.


Una vez encendida la mecha, el enojo no pudo contenerse. La chispa que detonó las protestas en Chile fue el aumento a las tarifas del metro, pero 13 días después el gobierno ha fracasado en contener la inconformidad social y los analistas tienen claro que la irritación chilena responde a mucho más.

La desigualdad tiene tantas ramas como las manifestaciones han dejado ver desde las calles. Unos piden mejores servicios de salud, otros, sueldos más altos. Varios más exigen avances en la educación y también hay quienes demandan pensiones que alcancen para vivir.

Tenemos listas de espera, la gente se muere. La gente tiene que hacer bingos para poder costear algunas enfermedades.

Alejandra Reyes, técnica en Enfermería

El presidente Sebastián Piñera ha tomado algunas medidas para intentar calmar la crisis, pero el desasosiego no cede. Hasta el momento, ni la marcha atrás a las tarifas del metro ni la baja en el precio de servicios como la electricidad o el cambio a ocho ministros de su gabinete han bastado. ¿Qué esperan los chilenos que se mantienen en las calles de Santiago?

• Alejandra Reyes, técnica en Enfermería de 45 años: “Nosotros estamos en la marcha por la salud, por defender la salud pública, por el presupuesto, por la baja calidad que tenemos… El sueldo base de un técnico en enfermería -que estudiamos dos años y medio- es de aproximadamente 176.000 pesos (poco más de 240 dólares). Ni siquiera un sueldo mínimo, esa es la verdad”.

“Yo he protestado toda la vida, desde que empezamos a trabajar en hospital. Siempre hay migajas para los hospitales. Ahora el presupuesto es de 300 pesos por paciente (menos de medio dólar), eso es lo que está dando el ministro”. “Quiero trabajar con un sueldo digno, igualdad para todos, porque no se puede decir que estamos bien… No estamos bien. Tenemos listas de espera, la gente se muere. La gente tiene que hacer bingos para poder costear algunas enfermedades. Los enfermos esperan tanto tiempo para sus operaciones que se mueren esperando”.

• Carolina Ubilla, educadora de niños pequeños de 34 años: “Hoy estamos marchando en contra de la ley de Sala Cuna Universal porque precariza la educación parvularia (de niños pequeños). Pretende entregar dinero a las familias para que ellas vayan a cualquier tipo de jardín, particular o del Estado, y con un sistema de bono bien precario de 200.000 pesos (unos 274 dólares) opten por pagar sala cuna a su hijo. Esto es bien iluso porque ninguna sala cuna cuesta eso y le quita la responsabilidad Estado… Por años hemos luchado por la ley de sala cuna en donde el empleador paga la sala cuna de las trabajadoras. Con esta ley ya no se hace cargo de eso, sino que se utilizan fondos del seguro de desempleo”. “Tiene que haber un cambio en el modelo, obviamente el Estado nos violenta por todas partes… Trabajo en salud, en un hospital de niños, y sufro lo que es no tener recursos para tratar a los niños, hay muchos que son destinados a la muerte”.

• Benjamín Yáñez, estudiante de 18 años: “[El gobierno] tendría que escuchar lo que de verdad quiere el pueblo, porque la privatización de este país es Brígida (difícil, escalofriante). No encuentro otra palabra para describirla. Hay cosas que el Estado podría hacerse cargo… Por ejemplo, la AFP (Asociación de Fondos de Pensiones), la cual es algo que lo está manejando un privado cuando no es necesario y lo puede hacer perfectamente el Estado y eso sería incluso mejor”.

“El Estado debería hacerse cargo de la salud porque no podemos tener buena o mala salud dependiendo de cuanto paguemos. Una persona no puede vivir o morir solamente porque paguemos más o menos”. “El Estado privatizó todo y lo que da más rabia es que los que están en el Parlamento muchas veces son dueños de estas empresas”.

Beatriz Astorga, estudiante secundaria de 15 años: “Hay mucha injusticia y el gobierno no nos quiere escuchar”. “Yo marcho por la salud, porque es supermala aquí; por la gente que muere esperando ser atendidos; por la AFP, porque son demasiados bajas, por las pensiones de los jubilados; por el alza de pasajes y por el gobierno en sí, porque aquí tiene que ser todo equitativo y Piñera solo ve beneficios por él”.

Noemí González, educadora de niños pequeños de 27 años: “No a la sala cuna universal. Están privatizando la educación inicial y quieren sacar los niveles medios del jardín. Encontramos que es algo superinjusto porque no todas las mamás van a tener la opción de meter a sus hijos a los jardines. O sea, una mamá que no cuenta con un contrato laboral no va a poder meter a sus hijos. Están viendo a los jardines y salas cunas como si fueran una guardería y la educación inicial es la más importante y la están privatizando, le están quitando derechos a los niños más vulnerables y eso no puede ser posible”.

“Vengo a manifestarme por el descontento, (por) la desigualdad, por todos los abusos que ha cometido el servicio militar, lo que han hecho estos carabineros, las mujeres violadas, las personas asesinadas, los 121 desaparecidos; porque estamos en un país democrático que se vistió de democracia, pero en realidad estamos en dictadura”.

*AP


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