Los secretos de un escritor
Emilio Di Tata Roitberg compartió entretelones de la trama y personajes de su novela “González Catán”, escogida como finalista del certamen Premio Clarín de Novela 2014.
LITERATURA
Por Teresita Méndez
teremendez@live.com.ar
Previo reconocimiento del jurado que escogió “González Catán” como finalista del Premio Clarín de Novela 2014, el escritor barilochense Emilio Di Tata Roitberg compartió un cálido encuentro con amigos de la infancia, conocidos y público en general. Lecturas de pasajes del libro, recuerdos y diálogo oficiaron de puente entre paisajes distantes unidos por vivencias.
Presentado por el periodista Mario Sandoval, uno de aquellos vecinos de antaño, el escritor descorrió telones ampliando el panorama contenido en la ficción al responder consultas de los asistentes.
“Una novela de personajes, todos entrañables”, define Claudia Piñeiro desde la contratapa. Para Sylvia Iparraguirre “´González Catán´ se apodera del lector por su indudable destreza en la creación de personajes y la velocidad de la trama”. Y Juan Cruz Ruiz considera que “es difícil hacer hablar a un pueblo y esta novela lo logra”. Palabras a las que el lector podrá acceder en la publicación de Alfaguara, edición reservada a obras destacadas en el certamen internacional que Di Tata Roitberg compartiera con Esteban Seimandi con su novela “Todas las generalas servidas del mundo”.
El referido texto describe que “entre la ruta 3 y la 21 en las barriadas pobres de Laferrere, González Catán y Villa Mosquito, viven y se mueven los personajes de este libro: trabajadores esforzados, lúmpenes de todo tipo, buscas, travestis, narcotraficantes, policías corruptos o inmigrantes de los países vecinos”.
Esta, agrega, es “una novela coral que alterna las historias de Olga y Javi, una pareja que entra en crisis cuando la sobrina de Olga llega de Paraguay con los fulgores juveniles; de Domínguez y el Larva, dos malandras que controlan la villa y el negocio de la droga; y de Raffaela, un travesti de lengua filosa que regentea una peluquería, que adivina el futuro y trabaja en la ruta mientras su madre, una sacerdotisa umbanda, se dedica a usurpar las propiedades de los ancianos antes de morir”.
Un retrato “notable del conurbano bonaerense. De ritmo vertiginoso y de un realismo horadado por la parodia y la sorpresa, presenta un mundo despiadado en el que hay lugar para la amistad, la ternura y el amor, y en el que el humor le gana la partida al dramatismo”, concluye.
Ante una consulta sobre su preferencia por alguno de los personajes, el autor residente en esta ciudad desde 1986 respondió que alguna vez le hicieron notar que “Javi habla igual a mí. Es raro, porque tiene la mitad de mi edad. A veces es difícil, cuando uno hace una historia, no dar la voz como él y Raffaela sobre quien es más fácil escribir porque dice lo que cualquiera de nosotros diría si dijera lo que piensa”.
Con casi un metro noventa de altura, Raffaela “responde a cualquier confrontación. Desde hace seis meses estoy trabajando en otra novela basada en ese personaje”, anunció.
-¿Conociste a alguien como Raffaela?
La persona en la que me basé es de nuestro barrio. El primer travesti que conocí, hablaba con mi hermana, me producía gracia y admiración. Vivió un tiempo acá, una de las coincidencias con el personaje es que tenía una relación muy estrecha con la madre que estaba mal de salud y había venido a cuidarla.
-¿Describís la sociedad? En el fondo hay una crítica social…
No me lo plantee. Los personajes van surgiendo, apelo a la experiencia del lector para que vaya completando sus características y el ambiente. Voy dándome cuenta de lo que otras personas ven por los comentarios que recibo. Creo que (cada elección) tiene que ser una decisión…
Antes del diálogo el autor de “Claudia” y “El Oso”, por mencionar algunos de sus títulos literarios, hizo referencia a su residencia en los bonaerenses alrededores de González Catán y posterior traslado familiar a la barriada barilochense.
Recorrido un largo camino, “con ayuda de mucha gente y saliendo de los escenarios acostumbrados de la Patagonia trasladándolos al conurbano bonaerense”, arriba a la publicación con sello internacional. Lugares conocidos, “con puntos en común. Bariloche es más chico, el cambio entre la ciudad y los barrios es más rápido. Quise sacar mala fama a la gente común, esforzada, de aquellos barrios. Sacar estigmas o acentuarlos, no sé”.
La lectura de párrafos descriptivos incluidos en la novela por parte del autor -una escena en la terminal de ómnibus y una sesión de lectura del porvenir con caracoles para la que no obsta haber remplazado alguno con tapitas de cerveza-, bastaron para generar suspenso y la intriga necesaria ante la resolución de situaciones planteadas.
Sin mencionar el ingrediente de la tonalidad paraguaya y palabras en guaraní recreadas por Di Tata Roitberg. “Me imagino a los personajes hablando así pero cada lector puede aportar su voz”.
Villa Mosquito es un escenario real, respondió a una consulta. “Es una zona muy inundable a donde acude gente desesperada por una vivienda. Cuando era chico no existía el fenómeno de las villas como ahora. Había una chiquita a donde llevaba el pan a uno de los mejores clientes que teníamos en la panadería familiar, cuando llovía cargábamos las bolsas al hombro. Ahora no se puede entrar sin conocidos”.
Para las descripciones “me basé en lo que había visto, recorrido, y en testimonios como un primo que ingresó a buscar lo que le habían robado o una maestra jardinera que tenía que llevar a una alumna cuando el hermano no iba a buscarla; iba en un patrullero hasta la entrada y de ahí, caminando a acompañar a la nena. Su guardapolvo era salvoconducto y había gente solidaria con ella”.
Ambientes y personajes responden a “varias líneas argumentales. Empiezo a escribir y preguntarme qué más puede pasarle a este personaje, creando una ramificación que tengo que parar para no dispersar”, definió al recordársele que el jurado del concurso donde fue elegido como finalista destacó su “capacidad para desarrollar personajes paralelos y en profundidad”.
Promocionado por Alfaguara como un libro con acción, humor e intriga; personajes entrañables recreados por un narrador extraordinario con un dominio completo de la trama, Di Tata Roitberg escoge acudir a Raffaela para concluir el encuentro. “Tiene un lugar especial, un remanso. Oscar Wilde decía que todos estamos en el barro pero algunos miramos las estrellas”.
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