Luthiers de El Bolsón muestran instrumentos

EL BOLSÓN (AEB).- Instrumentos étnicos, acústicos, de percusión, eléctricos, medievales, de comunidades originarias y guitarrería forman parte de la muestra que se exhibe hasta mañana en la Casa de Cultura del Bicentenario (Roca y Saavedra), desde las 18, con entrada libre y gratuita. La expo incluye conciertos y proyecciones. “La idea es que cualquiera que esté interesado pueda venir y probar los instrumentos, con intervenciones espontáneas de los músicos que nos visiten”, resaltó Horacio Dolcini, uno de los coordinadores. El programa anticipa para hoy una charla sobre instrumentos de percusión y flautas en cerámica, a cargo de Norman Marino; charla sobre flautas nativas de América del Norte, por Denali y cierre con la actuación de Alberto Magnin y el grupo Gema. Mañana, video Djembe y Didgeridu; homenaje al músico y luthier Marcelo García Morillo y presentación del trío de música latinoamericana Manu, Lali y Luis. Hasta ahora la muestra ha contado con buena presencia de público, que en la apertura tuvo al conjunto de música antigua del Instituto de Formación Docente 814 y anoche se presentó el video de Alberto Magnin “Sonidos de la tierra”, más la actuación del concertista Guillo Costa y una charla sobre reconstrucción de instrumentos medievales. Sobre la propuesta, Horacio Dolcini graficó que se concretó “aprovechando que en nuestra zona hay muchos luthiers que trabajan desde hace muchos años, además del taller de luthería que funciona en el Instituto 814, donde ya es realidad el proyecto de utilizar madera del Parque Nacional Lago Puelo (arce y ciprés) para la fabricación de instrumentos”. Valoró asimismo que los instrumentos que se fabrican en la Comarca Andina “viajan a distintos puntos del planeta. Muchas veces, gente que está de paso ve alguna pieza y se entusiasma por la calidad con que está hecha y termina encargándose. También exportamos, varios de nosotros vendemos al exterior”. Explicó al respecto que “cada luthier imprime a lo que construye su toque especial y personal. Se trata de trabajos muy artesanales que implican muchas horas de dedicación. Si tuviésemos en cuenta esos detalles, cada instrumento tendría un precio exorbitante. No obstante, se puede vivir de esta profesión”.


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