Malversación de final inconcluso
Desde los albores del 900, el territorio del Neuquén fue una región estratégica para el presidente Julio A. Roca y los dos gobernadores que lo administraron entonces hasta 1903, fueron hombres de su confianza pero también causantes de los conflictos que le acarrearon un alto costo político. Ya en la primavera de ese último año el presidente había madurado la idea del traslado a la Confluencia. Tanto fue así que al otoño siguiente tomó la decisión y la aceleró de tal manera que la inauguración urbana de la nueva sede se cumplió un mes antes de que entregara el poder a su sucesor Manuel Quintana.
La festiva fundación de Neuquén como capital del territorio -durante el gobierno de Carlos Bouquet Roldán- no podría historiarse sin exhumar las dificultades y conflictos que suscitaron aquellos dos gobiernos que le precedieron. En ese encuadre se torna más justificable el traslado de la capital a la punta de rieles del F.C. Sud, allí más a mano del poder central. La gobernabilidad endeble en la que se sucedieron el coronel Lisandro Olmos y el ingeniero Juan Ignacio Alsina, demostró que en Chos Malal, las disputas entre dos bandos -en donde se mezclaban intereses y rivalidades no estrictamente políticas- parecían cobijarse en la lejanía y se agrietaban por informaciones cargadas de parcialidad arribadas a los escritorios ministeriales además de las que los diarios capitalinos daban, en encontrado sentido, en el marco de la política nacional.
El porteño Alsina tenía 47 años cuando asumió la gobernación en abril de 1902. Desde 1881 era agrimensor e ingeniero y al año siguiente intervino en levantar el plano desde las nacientes del río Agrio. Tres años después ya era terrateniente neuquino con su hermano Demetrio, un ex proveedor de los ejércitos en campaña al sur del río Negro y bregaría por un ferrocarril trasandino. Su mejor actuación como funcionario ya la había cumplido como ministro de gobierno de la provincia de Buenos Aires en tiempos de Udaondo. Era alto, enjuto y de mirada clara, enérgica, seria y profunda, según la necrológica de La Prensa a su muerte en el campo de Las Lajas, el 16 de julio de 1927 (Olmos le precedió el 11 de marzo de 1916 en Buenos Aires).
Por Adriana Moreno y Montes de Oca, esposa de Olmos, éste tenía un lejano parentesco con el juez letrado en Chos Malal
Después del caos, el progreso
Tampoco el traslado capitalino tendría un consenso unánime a nivel popular y hubo renuencias desde el Ministerio de la Guerra y las autoridades educacionales -que oportuna
mente serán desovilladas en estas páginas-, pero no cabe duda que resultó el comienzo del progreso desplegado por Neuquén capitalina y territorial, afianzada inmediatamente con los gobiernos de Eduardo Elordi.
En la serie de «Historias Patagónicas» fueron anteriormente publicadas varias notas que narraron buena parte de la crisis del gobierno de Alsina, la intervención del comisionado Carlos E. Gallardo, que derivó en su renuncia y la inmediata asunción de Bouquet Roldán (ver recuadro Curiosidades de esta misma pagina).
A pesar del anacronismo que supone retroceder hasta el gobierno de Olmos, resulta inevitable para rescatar aquellos conflictos, no sólo por completar los antecedentes que determinaron acercar la capital al centro del poder -acallados los aprestos bélicos y sellado el laudo arbitral serenó la frontera-, sino porque las secuelas negativas de aquel gobierno siguieron ventilándose hasta que las autoridades del Neuquén estaban en la nueva sede preparándola para el muy celebrado 12 de setiembre de 1904.
Cuando el 9 de setiembre de 1901 asumió el Ministerio del Interior, Joaquín V. González (con presencia de Roca y primera entrevista concedida a Monseñor Espinosa), el gobierno de Olmos ardía en conflictos y el juez letrado Manuel Pastor y Montes -su pariente político- pasó a ser el enemigo número uno del gobernador. Para entonces, de los dueños de las tierras de la Confluencia, Casimiro Gómez presidía la Unión Industrial Argentina y se preparaba como uno de los únicos y primeros 7 curtidores a presentarse en la exposición de Sociedad Rural Argentina de 1902; se sabía que Ramón A. López Lecube, más allá de un sonado incidente que su hermano Alejandro protagonizó en plena calle Florida, seguía el refinamiento de los planteles de su estancia San Ramón y pasos lúdicos por el hotel Londres de Bahía Blanca; y, poco y nada quedó registrado de Francisco (¿o Amador?) Villa Abrile, aunque dos años después -el 1° de mayo de 1903- un alférez Villa Abrile del 2 de caballería partía desde la Confluencia -con media docena de oficiales- en la cabalgata hasta Buenos Aires puesta a premio en efectivo por Roca y que culminó en 24 de mayo en la Casa Rosada. Villa Abrile y compañeros (fotografiados por El Diario) participaron del desfile del día siguiente.
La falta de rendición de la cuenta rentas que se le reclamaba a Olmos desde 1900 y otras fallas administrativas -que impulsó su sucesor Alsina-, además de las denuncias que incluyó el memorial del juez letrado, figuran en varios expedientes que fueron abiertos en el Ministerio del Interior y se conserva en el Archivo General de la Nación (A.G.N).
La causa por malversación que se le inició junto a su interino Alfredo A. Laurent y a otros funcionarios, estaba aún pendiente de resolución en la Cámara Federal de La Plata 42 días antes de los festejos inaugurales de Neuquén capital.
Falta de pago al presbítero
Poco antes, el 20 de junio de 1904, se presentó por oficio en Buenos Aires al ministro del Interior, el presbítero Agustín Nalio con un reclamo. Era aquél que el 19 de noviembre de 1903 en Chos Malal salió junto al gobernador Bouquet Roldán a recibir al también salesiano Lino Carbajal de regreso triunfal en escalar el volcán Domuyo.
Se presentó como capellán de la gobernación en reclamo por sumas a su favor no pagadas en tiempos de Olmos. Reclamó 375 pesos abonados a la gobernación en la primera quincena de 1902 -gobernaba Alfredo Laurent interino de Olmos- «para recabar un giro a cobrarse al apoderado de la gobernación en ésta (por Buenos Aires) por una casa de comercio. Este giro no ha sido pagado aún». Tampoco le habían sido abonados los sueldos por capellán de marzo y abril de 1902 (114 pesos), a lo que había que agregar 49 pesos entregados a un policía de la gobernación contra un vale (un sueldo).
El ministerio pidió antecedentes y el 25 de junio de 1904 Eduardo Talero, como interino -con informe contable de Emilio Rodríguez Iturbide- verificó que los sueldos reclamados por el capellán estaban impagos y «figuran dos giros hechos por cuenta del presbítero Valentín Nalio» que no asentaban destinatario. El contable del Ministerio pidió explicaciones a Laurente (sic) y requirió del capellán presentara el vale. Curiosamente se ignora si alguna vez cobró, ya que el expediente N° 2728 se mandó en silencio al archivo, el 23 de julio de 1913.
En otro expediente (el 3287), el 1° de agosto de 1904 el ministerio fue oficiado por Pedro Sánchez, presidente de la Cámara Federal de La Plata «en la causa seguida contra Lisandro Olmos, Alfredo A. Laurent y otros por malversación», con copia de la resolución del tribunal pidiéndole extensión de informes anteriores.
Aunque quien esto escribe ignora como la finalizó la causa contra Olmos y otros en la cámara platense, es evidente que el presidente Roca le tendió una mano al encausado. Lo hizo tras una presentación el ex gobernador al ministro del Interior del 1° de setiembre de 1904, cuando J. V. González ya se alistaba para inaugurar la capital. Olmos solicitó se le aprobaran los gastos con sobrantes de sueldos de gendarmes de policía que habría autorizado el ex ministro Felipe Yofre. Era una cifra respetable: 34.619 pesos. Argumentó haberlo incluido en la memoria respectiva y que lo informó al comisionado Grabriel Carrasco. El 5 de octubre La Contaduría General dio V° B° el pedido. Roca, con su firma, aprobó los gastos producidos por Olmos entre 1900 y 1901 sólo dos días antes de ponerle la banda presidencial a Manuel Quintana.
• Gobierno de Juan I. Alsina. En la serie «Historias patagónicas» que precedieron a las del «Centenario de Neuquén», se publicaron una veintena de notas sobre los conflictos durante el gobierno de Alsina, la intervención Gallardo y la asunción y primeros tiempos de Bouquet Roldán. La del 2 enero de 2003 alerta sobre el plan de Alsina para mudar la capital a Las Lajas. La del 9 de marzo mostró la oposición chosmalense. Los sucesivas notas dominicales desde el 8 de junio hasta el 6 de julio de 2003 narran desde el primer apresamiento del periodista Adolfo L. Dachary hasta la renuncia de Alsina.
• Los gestión Bouquet Roldán. «Historias patagónicas» continuó con la designación de Carlos Bouquet Roldán, aparecida el domingo 13 de julio, su semblanza, el 27 de julio, la llegada a Chos Malal (en nota del 3 de agosto), y una seguidilla sobre la primera parte de su gobierno.
Esa serie parcial terminó el 14 de setiembre pasado e incluyó el poco conocido romance del gobernador con la joven Sara Rodríguez Iturbide (del 31 de agosto).
• Intervención Gallardo. En cuatro domingos, «Historias patagónicas» relató la intervención de los comisionados Carlos E. Gallardo y Alejandro Ghigliani al gobierno de Alsina. Las notas aparecieron el 21 y 28 de setiembre y el 5 y 12 de octubre de 2003.
fnjuarez@sion.com
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