Más allá de todo, se puede
Los bailarines neuquinos de danceability alcanzaron el podio en el certamen de la Confederación Internacional de Danza.
NEUQUÉN (AN).- Fueron como invitados a abrir el certamen internacional de danza. Los puntuaron y se volvieron con dos premios. Ellos son Mónica Centeno y Juan Nimo, bailarines de danceability, un método de improvisación en danza que permite que personas con y sin discapacidad física se reúnan para la experimentación artística. Los bailarines neuquinos hicieron un muy buen papel en la competencia de la Confederación Internacional de Danza (CIAD) que se realizó a fines de mayo en Capital Federal y demostraron que no hay limitaciones para la danza. Es que se volvieron a estas tierras con el primer premio de dúo de bailarines y el segundo premio en coreografía en una competencia que aglutinó a más de 250 bailarines de todo Latinoamérica. La historia comenzó cuando Centeno, profesora de danceability, empezó a indagar en el CIAD sobre la posibilidad de participar de la competencia con una pieza de danza integrada en la que estaría acompaña de Nimo. En aquel momento desde el organismo de danza les contestaron que no iban a poder formar parte de la competencia porque no había –en el jurado– quien pudiera evaluar una coreografía con personas con discapacidad, pero que iban a poder ser los bailarines invitados para abrir la competencia. Sin embargo, parece que al ver “Fluir-influir” –la pieza coreográfica que presentaron– el jurado se arrepintió y estuvo en condiciones de evaluarlos. Es más los eligió como el mejor dúo de bailarines. A su regreso “Río Negro” habló con los protagonistas sobre la experiencia de participar en la competencia. Cuando este medio llegó a la sala ensayo la música sonaba alto y ellos bailaban, ensayaban, practicaban. Al terminar el bloque de la pieza coreográfica, la música se cortó y la charla comenzó. –Fueron como invitados a abrir el certamen y terminaron siendo ganadores. ¿Cómo fue esa experiencia? Centeno: –Nos enteramos de que nos había evaluado cuando nos fueron a entregar lo que nosotros esperábamos que fuera el certificado de participación y ahí nos desayunamos con que nos había evaluado. Al mismo tiempo su compañero subrayó: “El público no se esperaba nuestra presentación y nosotros tampoco esperábamos concursar. Tuvimos dificultades con el escenario porque no habíamos tenido en cuenta que tenía una pendiente hacia adelante, eso nos dificultó un poco con la silla, pero lo sorteamos rápidamente y creo que salió bastante prolijo y creo que el jurado tomo una buena postura en su decisión en el sentido de que no priorizó el tema de la lástima. No queremos que eso se tenga en cuenta y creo que estuvo bueno porque hicieron una devolución escrita que nos ayuda a mejorar para las próximas presentaciones”. –¿Qué creen que fue lo que más llamó la atención? –Lo que sorprendió fueron los trucos y las cosas que hace Juan” –contestó Centeno–. Nimo acordó: “Se vieron trucos arriba del escenario y eso estuvo bueno. Ya existe el baile en silla pero es muy clásico y muy monótono y lo que nosotros estamos tratando de hacer es salir un poco de eso y por ahí eso es lo que sorprendió un poco más”. Los bailarines neuquinos, que no podían abandonar el escenario porteño por los aplausos continuos que les brindó un teatro para más de 500 personas completo, se volverán a presentar el 15 de este mes en “Neudance”, un certamen de danza neuquino y el 29 lo harán en La Pampa. En julio –el 6–, en tanto, abrirán el Encuentro Nacional de Danza Puerto Madryn. En cuanto a fechas, tenían algunas otras invitaciones a las que no podrán asistir por falta de fondos. El proyecto para difundir la danza sin límites es completamente autogestionado y ese es el obstáculo más difícil de sortear. “Son todas muy pegaditas –las competencias– y el presupuesto no da”, se sinceró Centeno. Terminó la charla. “Río Negro” se retiró y el ensayo siguió su curso.
María Pía Mendiberri
Gentileza
NEUQUÉN (AN).- Fueron como invitados a abrir el certamen internacional de danza. Los puntuaron y se volvieron con dos premios. Ellos son Mónica Centeno y Juan Nimo, bailarines de danceability, un método de improvisación en danza que permite que personas con y sin discapacidad física se reúnan para la experimentación artística. Los bailarines neuquinos hicieron un muy buen papel en la competencia de la Confederación Internacional de Danza (CIAD) que se realizó a fines de mayo en Capital Federal y demostraron que no hay limitaciones para la danza. Es que se volvieron a estas tierras con el primer premio de dúo de bailarines y el segundo premio en coreografía en una competencia que aglutinó a más de 250 bailarines de todo Latinoamérica. La historia comenzó cuando Centeno, profesora de danceability, empezó a indagar en el CIAD sobre la posibilidad de participar de la competencia con una pieza de danza integrada en la que estaría acompaña de Nimo. En aquel momento desde el organismo de danza les contestaron que no iban a poder formar parte de la competencia porque no había –en el jurado– quien pudiera evaluar una coreografía con personas con discapacidad, pero que iban a poder ser los bailarines invitados para abrir la competencia. Sin embargo, parece que al ver “Fluir-influir” –la pieza coreográfica que presentaron– el jurado se arrepintió y estuvo en condiciones de evaluarlos. Es más los eligió como el mejor dúo de bailarines. A su regreso “Río Negro” habló con los protagonistas sobre la experiencia de participar en la competencia. Cuando este medio llegó a la sala ensayo la música sonaba alto y ellos bailaban, ensayaban, practicaban. Al terminar el bloque de la pieza coreográfica, la música se cortó y la charla comenzó. –Fueron como invitados a abrir el certamen y terminaron siendo ganadores. ¿Cómo fue esa experiencia? Centeno: –Nos enteramos de que nos había evaluado cuando nos fueron a entregar lo que nosotros esperábamos que fuera el certificado de participación y ahí nos desayunamos con que nos había evaluado. Al mismo tiempo su compañero subrayó: “El público no se esperaba nuestra presentación y nosotros tampoco esperábamos concursar. Tuvimos dificultades con el escenario porque no habíamos tenido en cuenta que tenía una pendiente hacia adelante, eso nos dificultó un poco con la silla, pero lo sorteamos rápidamente y creo que salió bastante prolijo y creo que el jurado tomo una buena postura en su decisión en el sentido de que no priorizó el tema de la lástima. No queremos que eso se tenga en cuenta y creo que estuvo bueno porque hicieron una devolución escrita que nos ayuda a mejorar para las próximas presentaciones”. –¿Qué creen que fue lo que más llamó la atención? –Lo que sorprendió fueron los trucos y las cosas que hace Juan” –contestó Centeno–. Nimo acordó: “Se vieron trucos arriba del escenario y eso estuvo bueno. Ya existe el baile en silla pero es muy clásico y muy monótono y lo que nosotros estamos tratando de hacer es salir un poco de eso y por ahí eso es lo que sorprendió un poco más”. Los bailarines neuquinos, que no podían abandonar el escenario porteño por los aplausos continuos que les brindó un teatro para más de 500 personas completo, se volverán a presentar el 15 de este mes en “Neudance”, un certamen de danza neuquino y el 29 lo harán en La Pampa. En julio –el 6–, en tanto, abrirán el Encuentro Nacional de Danza Puerto Madryn. En cuanto a fechas, tenían algunas otras invitaciones a las que no podrán asistir por falta de fondos. El proyecto para difundir la danza sin límites es completamente autogestionado y ese es el obstáculo más difícil de sortear. “Son todas muy pegaditas –las competencias– y el presupuesto no da”, se sinceró Centeno. Terminó la charla. “Río Negro” se retiró y el ensayo siguió su curso.
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