Más recursos bloquean la causa por el crimen del niño asfixiado
Yamil Regules
NEUQUÉN (AN).- Por tercera vez, la audiencia para elevar a juicio el cruel homicidio del pequeño Andrés Benjamín Montecinos, de tres años, no pudo concretarse. Esta vez fue a raíz de una serie de impugnaciones y planteos que formuló la defensa del principal acusado, Raúl Alberto Molina (33). Ayer el juez Martín Marcovesky autorizó finalmente al papá de Benjamín, Daniel Montecinos, a participar como querellante en la causa. Sin embargo, los defensores de Molina, Julián Berger y María Belén Rodríguez, impugnaron esa decisión y en una especie de “todo o nada” también plantearon que el plazo más extenso interpretado para permitir que Montecinos sea querellante conlleva al vencimiento de la investigación. Bajo ese punto de vista pidieron que Molina sea sobreseído. En una audiencia en la que se dio un fuerte debate sobre aspectos procesales entre los seis abogados que representan a las partes, la madre del pequeño, Juana Rosa Zapata, se sentó a poco más de un metro de su expareja, Molina, y apenas terminó la audiencia se retiró entre llantos. Es que la suspensión de la audiencia de elevación a juicio (hasta que finalmente se resuelva si el padre del nene podrá ser querellante en la causa), implicó que tampoco se pueda tratar el pedido para sobreseer a la madre. Sobre ese punto, la fiscalía adelantó que pedirá la desvinculación penal de la mujer, quien en un principio fue imputada como supuesta partícipe de la muerte de su hijo. “Se me fue la mano” El crimen ocurrió entre la noche del 10 de febrero y los primeros minutos del 11 en Nueva España, Centenario. Allí la mujer discutió con quien entonces era su novio y el hombre se llevó al niño. Horas después Molina se entregó en la Comisaría 20ª y dijo que se le “había ido la mano” con el nene. Entonces condujo a la policía hasta un lugar a la vera del río Neuquén en donde encontraron el cuerpito de Benjamín. La autopsia determinó que el niño fue asfixiado al introducírsele en la garganta un pantalón y una remera. Ayer el papá del pequeño, que había perdido contacto con su hijo tras una mala separación, logró constituirse en querellante y, de mantenerse esa resolución que ya fue apelada por la defensa, el hombre podrá participar como acusador en el juicio junto con la fiscal Valeria Panozzo. El hombre respiró profundo al ser aceptado en la causa. Es que como la madre del pequeño está todavía imputada, no había ningún familiar directo que representara al niño víctima en el proceso judicial. La continuidad del caso dependerá ahora de lo que se resuelva en relación a las impugnaciones presentadas por los defensores de Molina.
Yamil Regules
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