“Mercados de valores”

Redacción

Por Redacción

* Mercados financieros: es oficial y regulado. Comercializa bonos, acciones, títulos y otros de la misma especie. Apuesta a generar dividendos con distintos niveles de retorno. Entraña riesgos según sea el segmento en el cual se opere (conservador, mediano, agresivo). No garantiza beneficio por estar generalmente sujeto a oferta-demanda. * Mercados morales: está abierto a todo público. Con distintos comportamientos, toma todo el arco social. Es decir, cabe a privados, públicos, religiosos, etc. Tiene por sustento la verdad, la honestidad, el esfuerzo, el trabajo digno, la transparencia, la honradez, la ética y todo otro valor virtuoso que la sociedad quiera darse a sí misma en favor de una convivencia sana y civilizada. Practicando, respetando y haciendo respetar estos valores se supone que la humanidad disfrutaría de un mayor y colectivo bienestar, basado en la concordia, la paz y el progreso. Entraña riesgos, toda vez serán difamados y descalificados por quienes no sean capaces de ajustarse a la rigidez de sus pautas. * Mercados culturales: el espectro es amplísimo, pero quiero referirme a aquellos que constituyen una antítesis de los valores morales. Los encarna una porción importante de la sociedad, y para quienes adherimos fuertemente a los valores morales el aquelarre cultural del “vale todo” supone más bien disvalores. Subrepticiamente incuba engaños, inmoralidad, corrupción y decadencia. Y de ellas devienen el descreimiento, la pobreza, la marginalidad, el hambre, el delito organizado y una cadena interminable de calamidades que concluyen mostrando una sociedad injustamente desigual, donde los éxitos suelen ser inversamente proporcionales a los méritos. Garantiza beneficios que generalmente se manifiestan inicialmente en lo económico para trepar luego a lo social, llegar en forma directa o indirecta a lo público, y desde allí garantizar su permanencia, su salvaguarda, y su invariabilidad. Estos disvalores culturales no entrañan riesgo alguno, ya que la impunidad protegerá toda práctica orientada a hacer de ellos “una forma de vida”. Los primeros (financieros) compiten entre sus propios actores. Los morales y culturales compiten entre sí, y según mi negativa percepción, los disvalores vienen ganando por goleada… Julio N.Chiacchiarini L.E. 7.568.769 Neuquén

Julio N.Chiacchiarini L.E. 7.568.769 Neuquén


* Mercados financieros: es oficial y regulado. Comercializa bonos, acciones, títulos y otros de la misma especie. Apuesta a generar dividendos con distintos niveles de retorno. Entraña riesgos según sea el segmento en el cual se opere (conservador, mediano, agresivo). No garantiza beneficio por estar generalmente sujeto a oferta-demanda. * Mercados morales: está abierto a todo público. Con distintos comportamientos, toma todo el arco social. Es decir, cabe a privados, públicos, religiosos, etc. Tiene por sustento la verdad, la honestidad, el esfuerzo, el trabajo digno, la transparencia, la honradez, la ética y todo otro valor virtuoso que la sociedad quiera darse a sí misma en favor de una convivencia sana y civilizada. Practicando, respetando y haciendo respetar estos valores se supone que la humanidad disfrutaría de un mayor y colectivo bienestar, basado en la concordia, la paz y el progreso. Entraña riesgos, toda vez serán difamados y descalificados por quienes no sean capaces de ajustarse a la rigidez de sus pautas. * Mercados culturales: el espectro es amplísimo, pero quiero referirme a aquellos que constituyen una antítesis de los valores morales. Los encarna una porción importante de la sociedad, y para quienes adherimos fuertemente a los valores morales el aquelarre cultural del “vale todo” supone más bien disvalores. Subrepticiamente incuba engaños, inmoralidad, corrupción y decadencia. Y de ellas devienen el descreimiento, la pobreza, la marginalidad, el hambre, el delito organizado y una cadena interminable de calamidades que concluyen mostrando una sociedad injustamente desigual, donde los éxitos suelen ser inversamente proporcionales a los méritos. Garantiza beneficios que generalmente se manifiestan inicialmente en lo económico para trepar luego a lo social, llegar en forma directa o indirecta a lo público, y desde allí garantizar su permanencia, su salvaguarda, y su invariabilidad. Estos disvalores culturales no entrañan riesgo alguno, ya que la impunidad protegerá toda práctica orientada a hacer de ellos “una forma de vida”. Los primeros (financieros) compiten entre sus propios actores. Los morales y culturales compiten entre sí, y según mi negativa percepción, los disvalores vienen ganando por goleada… Julio N.Chiacchiarini L.E. 7.568.769 Neuquén

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