“Mi teoría es el tráfico de órganos”
NEUQUÉN (AN).- A una década de la desaparición de Sergio su padre, Asunción Ávalos, asegura que va a seguir adelante hasta que sepa qué le pasó a su hijo y tiene sendas sospechas sobre todos y una hipótesis de lo que pudo suceder. Por ahora analiza remover al abogado querellante. Desde que Sergio desapareció en el 14 de junio de 2003 don Ávalos, como lo conocen en Picún Leufú, no ha dado muchas entrevistas “Se me hace un nudo en la garganta al hablar pero hace poco decidí que tengo que hacerlo aunque cueste”, dijo Asunción, de 80 años. Pasa mucho tiempo en su chacra ubicada a unos cinco kilómetros de Picún. “Me gusta estar solo”, confiesa. Hace poco se enteró que la causa pasó al fiscal, Maximiliano Breide Obeid, con el que ya tuvo dos reuniones. “Me dio la sensación que es muy serio y que en principio tiene algo por dónde moverse y qué hacer”, explicó Asunción. Reiteró que “en la Justicia siempre confié pero como toda institución está compuesta por hombres”. “Teorías sobre la desaparición sobran. La mía es que a se lo llevó una organización internacional de tráfico de órganos, que suena poco creíble para el común de la gente. De haber sido ese el destino fue una desgracia con suerte. Desgracia para Sergio por haber perdido la vida y la suerte si sus órganos sirvieron para revivir a otro”, expresó desde una simpleza estremecedora. En cuanto a sus sospechas en particular respondió: “Sergio no está, por lo que tengo carta abierta para sospechar de todos”. Para él la policía, los patovicas y hasta los cuatro compañeros que fueron con Sergio al boliche son sospechosos. “Nadie, salvo los compañeros, aseguran haber visto a Sergio en el boliche y una cosa que me pregunté siempre fue hasta dónde creer a los chicos esa versión”, confesó. Mientras por su cabeza se siguen sucediendo hipótesis de lo que le pasó la fría madrugada del 14 de junio de 2003, reza. “Toda la fortaleza que tengo se la debo a Dios, al igual que la confianza de que en algún momento se va a saber qué le pasó a Sergio. Le rezo mucho a Dios y al colorado de allá abajo, porque el día que estire la pata no sé dónde voy a terminar (sonríe), pero pido que me esperen hasta saber qué pasó con Sergio”, señaló.