“Millacó”
Mirando pa el horizonte en donde se escuende el sol, se aparece la figura de un silencioso edificio que al pueblo de Allen de orgullo lo llenó. A su cartel ya borroso, con sus luces apagadas, la desocupación le ganó. Pero la bodega sigue en pie. Cuando amanece el sol la viene a buscar, en sus pasillos vacíos la desocupación se pasea. A los obreros barrió. Sólo fantasmas nostálgicos en las noches silenciosas por su filas de piletas se animan a deambular, sólo arañas atrevidas tejen sus telas tranquilas en tus rincones añosos. El polvo del olvido a vos te quiere tapar, empujando al destino en tu hora final. Agua de oro era tu nombre, traducción de Millacó, nombre de puro linaje en homenaje al lenguaje que de la Patagonia heredó. Esfuerzo de viñateros que siempre creyeron en vos, por eso tus ricos vinos y champán del mejor, que en las mesas de familias a todos alegraron. O aquel que tu vino a sus penas emborrachó, en los corrillos de bares lo apodaron Millacó, curda de una sola marca, para colmo de obras pintor, de nebuloso soñar cuando en su cuerpo el efecto del alcohol lo empezaba a agrandar. Se le escuchaba decir “Sirva vino bolichero, yo soy un curda de Allen, me gusta la calidad. Sirva la copa bien llena que se llegue a rebalsar, hoy le di fuerte al rodillo, al pincel; llegué a gastar la plata, en el bolsillo me está empezando a quemar. Sirva vino bolichero que me quiero emborrachar. A ver si sus bellos ojos el alcohol me hace olvidar, pero por favor bolichero que sea Millacó, tengo bueno el paladar, me gusta la calidad. Yo soy un curda Allen, para colmo de obras pintor. Hoy lloraré por ella y por vos, Millacó”. Eduardo Pérez, DNI 7.560.490 Allen
Eduardo Pérez, DNI 7.560.490 Allen