Misiones declaró la emergencia ecológica como prevención

La Prefectura realizó ayer un simulacro de descontaminación.Sesenta guardaparques e inspectores están en alerta.

El gobierno de Misiones declaró ayer desde Posadas el estado de emergencia ecológica en la provincia ante la eventualidad de que llegue a territorio argentino el derrame de petróleo en Brasil, en tanto la Prefectura Naval realizó un simulacro de contaminación en Andresito donde desplegó barreras de contención y alistó a su personal ante la posible emergencia.

El ministro de Ecología y Recursos Naturales Renovables, Miguel Angel Alterach, anunció que la emergencia ecológica fue adoptada con «criterio preventivo, más que alarmista» y en procura de «tomar todos los recaudos que fueren necesarios e indispensables ante eventuales daños ambientales y/o de seres humanos» que pudiere provocar el fenómeno.

En las últimas horas viajó a la ciudad brasileña de Curitiba un veedor de Ecología, el ingeniero Telmo Báez, quien sobrevoló la zona del desastre junto al Director de Parques Nacionales, Daniel Somma.

Báez señaló que «hay más de 50 barreras de contención instaladas y no seis u ocho como se tenía pensado en un principio sobre el río Iguazú, y el petróleo está totalmente contenido».

Ayer al mediodía, y durante algo más de una hora, la Prefectura Naval llevó adelante un simulacro de contaminación a unos 500 metros aguas abajo de la confluencia del río San Antonio con el Iguazú, en jurisdicción de Andresito, donde viven unos 19.000 pobladores.

«Se colocaron 400 metros de barreras de contención sobre el río Iguazú y se comprobó el sistema de anclaje», precisó desde el lugar del operativo, en pleno monte misionero, el jefe de la Prefectura Iguazú, prefecto Francisco Guillermo Ferrero.

Para comprobar el grado de eficacia de posibles acciones de resguardo contra la contaminación, se utilizaron equipos de bombeo y se trabajó con cinco embarcaciones de la institución.

Simulacro

Cáscaras de arroz en grandes cantidades fueron arrojadas al río para simular la mancha de petróleo y seguir el curso de la corriente y sus posibles desplazamientos, hasta determinar la forma exacta de abortar ese avance, precisó Ferrero.

Unos 30 efectivos de la Prefectura participaron del simulacro, que se cumplió con precisión y sin inconvenientes tras algunas horas de preparativos durante la mañana de ayer. Efectivos de la Prefectura permanecerán en la zona de Andresito observando cómo evoluciona la situación, mientras un químico se encargará de monitorear con frecuencia el agua para detectar posibles anomalías en su composición, anticipó Ferraro.

El monitoreo de las aguas se lleva adelante desde hace tres días con equipos portátiles, aptos especialmente para tareas de campo.

«Aunque el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Renovables (IBAME) estimó que el 27 concluirá la extracción de petróleo del agua, y que después seguirán con la recuperación del suelo, de la vegetación y la fauna, nosotros continuaremos en una acción preventiva hasta tener la seguridad de que no habrá ningún problema», enfatizó el jefe de la Prefectura de Iguazú.

Fuentes de la Prefectura también anticiparon que el buque científico de protección ambiental «Karatella», dotado de un complejo laboratorio, avanza hacia Puerto Iguazú, adonde podría llegar en las primeras horas de hoy, domingo.

Amarrará en Iguazú y allí su personal tendrá que monitorear el agua, en una acción de control de la que participará también Parques Nacionales y el ministerio de Ecología de Misiones.

Un total de 60 personas de esa cartera, entre guardaparques e inspectores ecológicos, fueron puestos en estado de alerta, y en la zona de Puerto Iguazú se incorporaron a las acciones preventivas una decena de vehículos del Ministerio de Ecología.

Se enviaron a la zona, además, bombas de agua de aspersión que permitirían la succión de la masa viscosa de petróleo si fuese necesario y se tomaban ayer muestras del agua con la colaboración del laboratorio de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Misiones para detectar cualquier alteración.

El esfuerzo humano afectado al control de la mancha alcanzaba ayer en total entre los dos países, a unas 2500 personas.

Las autoridades brasileñas sostienen que la mayor concentración del esfuerzo por lograr la extracción del petróleo «se ubica en el punto cero del derrame, donde trabajan 750 hombres», informó Prefectura. (Télam, Infosic, DyN)

Lluvias traen nuevos temores

CURITIBA, Brasil (DPA).- La lluvia que empezó a caer ayer en la región brasileña cercana al lugar donde la semana pasada se derramaron cuatro millones de litros de crudo, suscitó temores de que el petróleo que está en tierra, que es la mayor parte, sea empujado hacia las aguas del río, amenazando nuevamente el medio ambiente y el abastecimiento de agua potable en la región.

La Compañía de Saneamiento de Paraná rechazó ayer versiones de ecologistas que apuntaban hacia ese riesgo, subrayando que a partir del municipio de Sao Mateus do Sul, a 174 kilómetros del lugar del derrame, ya no hay elementos tóxicos en las aguas del río Iguazú.

El servicio de Defensa Civil del estado de Paraná movilizó a más de 2.000 personas para la limpieza del área terrestre afectada que, según ecologistas, es de 20 a 30 hectáreas.

En cuando al derrame en el río, técnicos de la Petrobrás afirmaron que esperan limpiar por completo los cursos fluviales afectados antes del jueves próximo.

Para el petróleo que está en tierra, se aplicaría a partir de ayer el método de «biorremediación», que consiste en el uso de microorganismos que tienen la capacidad de digerir petróleo. «Aplicando este proceso, en 48 horas quedará superado el impacto ambiental», aseguró el superintendente de la refinería Repar.


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