Mitre y Beschtedt, la esquina abandonada

La sucesión de carteles, vidrieras y marquesinas en la gran arteria comercial se ve interrumpida por los ventanales rotos de un local vacío y detenido en la década del 50.

Mitre y Beschtedt, la esquina abandonada

Como corresponde a una gran arteria comercial, la calle Mitre concentra buena parte de los locales más cotizados de la ciudad y es un paseo tentador para residentes y turistas.

Pero la sucesión de carteles, vidrieras y marquesinas no es uniforme. A la altura del 500, en la esquina sudeste de Mitre y Beschtedt, aparece un corte drástico, una ruptura inesperada que intriga al caminante e incomoda a los comerciantes de la cuadra.

El local que ocupa esa fracción está desarreglado, vacío y parece detenido en la década del 50. Carece de toda ornamentación y tiene grandes ventanales (algunos rotos) que no dejan ver el interior. Sus paredes exhiben abundancia de anuncios y promociones pegados al descuido y rematan en una gran azotea: toda una rareza en una ciudad donde predominan los techos a dos aguas.

El Municipio no fue indiferente al abandono y aprovechó la fachada de soporte para pegar indicadores que señalan cómo llegar al hospital. Además, improvisó en la vereda un depósito de escombros que sobran de la obra de Mitre.

Oscar Benegas trabaja en una casa de fotos ubicada a pocos metros y admitió que esa esquina “es una mugre lamentable” y dijo desconocer desde cuándo está en ese estado. “Yo llegué acá en el 92 y ya estaba como hoy”, aseguró. Más de una vez recibió consultas de turistas de Buenos Aires con vocación emprendedora, que ven una “oportunidad” y le han preguntado con quién hay que hablar para alquilar el inmueble.

Otro comercio cercano que vende artículos de telefonía y computación es atendido por Mirta Cabral, quien también se quejó porque el local, oscuro y desangelado, “es un problema serio” en esa zona comercial. “No hace falta ser un entendido para darse cuenta de que causa mala impresión y nos perjudica todos”, afirmó la mujer. Lo mismo sostiene el titular de una óptica ubicada en diagonal a la esquina fantasma.

Si uno pregunta por el propietario los vecinos orientan la búsqueda hacia Juan Manzur Jalil, a quien consideran un señor difícil de tratar. Manzur vive a pocas cuadras de allí, en Mitre y Onelli, donde alguna vez funcionó una estación de servicios que también le pertenece.

El hombre tiene 97 años, un carácter fuerte y ningún interés en cambiar el destino de su valorizada esquina. “¿Ofertas? Sí hay ofertas para alquilar, pero yo no voy a tratar con cualquiera. No soy ningún pelotudo” –monologó ante la consulta de este diario–. “Hay que ver qué garantías tienen, porque ¿usted sabe que cualquier rotura, cualquier cagada que se mandan, le queda al dueño? Ah, ¿no sabe? Mire, yo quiero buenas garantías y tienen que ser del banco Nación. Y de vender tampoco me hable. Yo no vendo, compro. Tengo esto y también tengo 3.500 hectáreas de campo, con 1.500 ovejas. Cada tanto les pido a mis nietos un cordero y me traen. Me basta con eso”.

El presidente de la Cámara de Comercio, Eduardo Caspani, dijo desconocer la historia del local y dio por hecho que “hay un perjuicio general”.

Punto de encuentro: Bariloche

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El presidente de la Cámara de Comercio, Eduardo Caspani, dijo desconocer la historia del local y dio por hecho que “hay un perjuicio general”.

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