Mochila pesada

Comienza otra pulseada por los sueldos, pero esta vez no será tan sencilla como la del verano último.

Por Redacción

NEUQUÉN

gerardo bilardo gbilardo@rionegro.com.ar

El gobierno sigue sin ponerle fecha al pago del medio aguinaldo de los empleados públicos, un indicador de inseguridad financiera que derrama incertidumbre sobre los empleados del sector público, pero también sobre la economía en general por el efecto multiplicador de los pesos que inyecta el Estado en el mercado. El problema también incide en la larga transición del gobierno de Jorge Sapag al de Omar Gutiérrez, aunque este escenario crecería en complejidad si la gestión saliente y la entrante no fueran del mismo partido. En un estilo que marca tendencia al silencio, el ministro de Economía y gobernador electo esquiva preguntas en la mayoría de los temas, pero especialmente en las consultas referidas a la complicada coyuntura económica, justamente el área sobre la que es el responsable y administrará hasta el día de su asunción en el nuevo cargo. En ocasiones muy especiales de la vida, Sapag repasa el Salmo 22, o el 23 en la versión hebrea de la Biblia. “El Señor es mi pastor, nada me puede faltar”, comienza el texto de esta alabanza de frecuente uso en ceremonias religiosas. Aunque la economía se mueve con liturgias más terrenales, la actual circunstancia por la que atraviesa la provincia es una invitación a repetir la oración. Sapag tiene abiertas dos vías de endeudamiento para resolver las urgencias de corto y mediano plazos. Lo que el gobierno denomina reestructuración de deuda que vence este año representa nuevos compromisos de crédito mediante la emisión de bonos y letras, en un caso por 350 millones de dólares o euros, y en otro por algo más de mil millones de pesos. El gobierno cree que una vez aprobada la ley en la Legislatura podrá obtener la autorización de Nación para avanzar con la variante del endeudamiento en moneda extranjera. “En definitiva el país necesita dólares”, razonan cuando especulan con un trámite rápido. El equipo del gobernador compara a Neuquén con Buenos Aires, que tomó créditos por 500 millones de dólares y el gobierno nacional avaló la operación sin chistar. “No hay motivos para frenar el nuestro”, repiten aquí con los nervios de la urgencia. También argumentan que Neuquén está mejor calificada que Nación para hacerse de los billetes y destacan que en los antecedentes de pago no hay incumplimientos. Sapag tiene una mirada positiva sobre las finanzas más allá del actual cuello de botella. Cada vez que se presenta la ocasión, recuerda que al asumir en el 2007 la deuda representaba el 80% del presupuesto y que esa relación cayó al 30% en la actualidad. Con los nuevos créditos, la incidencia sobre el total de gastos subiría unos diez puntos. En el gobierno proyectan ingresos de varios miles de millones de dólares para los próximos 12 años por el incremento de regalías a partir de un mayor número de pozos de gas y petróleo activos en la Cuenca Neuquina, todos concentrados en la formación Vaca Muerta. El stock de deuda actual con Nación es de unos 200 millones de dólares –al asumir Sapag sumaban 600 millones–, pero fue refinanciada en pesos a una tasa del 6% anual hasta el 2030. “Esto se irá licuando y cuando terminemos de pagar será de baja incidencia”, afirman en el gobierno. En cuanto a la deuda en dólares, argumentan que “no hay motivos” para preocuparse porque está respaldada por las regalías que cotizan en la misma moneda que los créditos. Con recursos propios, la Provincia ya canceló deuda por 4.000 millones de pesos en 16 meses. El gobierno se queja porque Nación aspira los pesos del mercado ante las dificultades que tiene para entrar en el internacional. Entienden que esa circunstancia traba el acceso a créditos en pesos de las provincias y por ese motivo contemplan un escenario más complejo para conseguir el respaldo a la emisión de las letras. Mientras Sapag defiende con estos argumentos el diagnóstico financiero provincial de mediano alcance, en ámbitos gremiales creen que el gobierno exagera la crisis actual para retardar definiciones sobre la nueva negociación de los sueldos. En una rápida definición en medio de la campaña electoral, los gremios consiguieron en el verano un aumento del 30% y ahora van por otra recomposición a una mesa que ya fue convocada para el próximo 29. Es de suponer que en esta ocasión no habrá definiciones urgentes ni negociación fácil porque para el MPN las elecciones que quedan por delante, las PASO y las de la ciudad de Neuquén, no cotizan tanto como las provinciales. Los representantes del gobierno irán a debatir con los dirigentes gremiales con el argumento de que lo ya acordado supera la inflación prevista del año. Los dirigentes de los gremios responderán que el 30% del verano recompuso algo del 2014 y parte del 2015. En ese nudo de porcentajes transitará buena parte del debate. La nueva puja salarial del gobierno con los estatales se plantea como un incómodo punto de la transición porque cualquier movimiento trasladará nuevos compromisos al futuro gobernador. Aquel arreglo en medio de la batalla electoral que le permitió a Gutiérrez hacer campaña sin paros ni movilizaciones, pesa tanto en la mochila que parece que hoy nadie la quiere cargar.