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¿Monógamos?

Redacción

Por Redacción

No es la gaviota el ave más abundante en la Patagonia sino el pingüino, que tiene una población diez veces mayor y, según se ha comprobado, suele romper con su monogamia después de algún fracaso reproductivo.

Una investigación científica de Marcelo Bertellotti demostró hace poco que “si bien se han registrados ejemplares que compartieron casi dos décadas juntos, ahora se sabe que los pingüinos también se separan y pueden cambiar de pareja”.

El experto del Conicet, autor del libro “Pingüino de Magallanes: embajador de la Patagonia”, detalló que “poseen una vida social muy interesante. Tienen tendencia a la monogamia, las parejas que se unen para aparearse casi con seguridad volverán a encontrarse en los años siguientes. Están juntos durante la reproducción en los casi seis meses que les toca estar en tierra y se separan al migrar. A la siguiente primavera, los machos vuelven a vivir al mismo nido que ocuparon la temporada anterior y se reencuentran con las hembras”.

No obstante, curiosamente los pingüinos “suelen cambiar de pareja después de un fracaso reproductivo y ésta es la explicación más aproximada para entender la causa de la separación.

Casualmente alrededor del séptimo año aumentan los divorcios entre pingüinos”, aseveró.


No es la gaviota el ave más abundante en la Patagonia sino el pingüino, que tiene una población diez veces mayor y, según se ha comprobado, suele romper con su monogamia después de algún fracaso reproductivo.

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