Monti se planta ante Berlín: no más recortes
AP
ROMA (DPA).- No habrá nuevos ajustes, ni visita de la troika acreedora de la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a Italia, país fuertemente endeudado y que atraviesa una profunda recesión. Con decisión, el jefe de gobierno italiano Mario Monti se opone ahora a posibles nuevas condiciones, en el caso de que Italia deba pedir algún día ayudas financieras a sus socios en la UE. No está dispuesto a “poner el pecho para nuevas flechas”, fue citado por los diarios italianos este profesor de economía independiente y ex comisario de la UE. Monti parece fijar así su posición, en caso de que la tercera economía de la Eurozona necesite respaldo del BCE por la alta carga de los intereses de la deuda pública. El jefe de gobierno está bajo mucha presión, debido a que en meses se celebrarán elecciones parlamentarias. Tras el anuncio del programa de compra de deuda pública del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, el gobierno en Roma se mueve ahora entre dos vías. “Si Italia se sigue moviendo con una conciencia de disciplina y reforma, esas ayudas -la compra ilimitada de deuda soberana- podrían no ser necesarias”. Éste es uno de los caminos del jefe de gobierno. Por otro lado, Monti y el ministro de Economía de Italia, Vittorio Grilli, intentan minimizar las consecuencias que tendrían para el país posibles ayudas europeas. Y Monti establece un muro protector: “En el caso de ayudas, la troika no vendrá a Roma”, afirmó. El premier considera que Italia hizo sus deberes. “No puede haber una pérdida de la soberanía”, opina Moni.
AP
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