Donald Trump intentó despegarse del ataque al yacimiento iraní: «Le dije a Netanyahu que no lo repita»

El presidente de Estados Unidos buscó calmar la tensión con los países en Medio Oriente tras la represalia de Irán. Pese a que funcionarios israelíes afirman que el bombardeo fue coordinado, el mandatario aseguró que no fue una operación conjunta.

Redacción

Por Redacción

En una jornada de altísima volatilidad para los mercados, el presidente Donald Trump rompió el silencio desde el Salón Oval sobre el bombardeo al yacimiento de gas iraní South Pars. El mandatario aseguró este jueves haber hablado con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para ordenarle que no repita ataques de esa magnitud contra la infraestructura energética de la región.

Le dije: no hagas eso, y él no lo hará”, declaró Trump ante los cronistas acreditados en la Casa Blanca. Pese a que el mandatario intentó mostrar una imagen de «independencia» operativa, reconoció que la relación con Israel sigue siendo estrecha. «Nos llevamos genial, está coordinado. Pero en ocasiones él hace algo que no me gusta, así que no haremos eso más», sentenció en un intento por poner límites públicos a su principal aliado.

Versiones cruzadas y presión de los países del Golfo


La postura de Trump en redes sociales y sus recientes declaraciones contradicen la información que llega desde el terreno. Según reportó la agencia Reuters, tres funcionarios israelíes confirmaron bajo anonimato que el ataque a South Pars sí fue coordinado con Estados Unidos. Esta ambigüedad del gobierno norteamericano respondería a una necesidad de calmar a las potencias petroleras de la zona.

Desde el bombardeo al yacimiento iraní, los aliados árabes de EE. UU. han sufrido graves daños: Qatar perdió parte de su mayor planta de gas, Arabia Saudita sufrió el incendio de una refinería y Emiratos Árabes debió suspender operaciones. Ante este panorama, los países del Golfo exigieron explicaciones urgentes al Pentágono y a la Casa Blanca para saber si Washington había autorizado una maniobra que terminó destruyendo su propia infraestructura energética.

Diferencias estratégicas en el frente de batalla


Más allá de la retórica presidencial, las grietas en la alianza quedaron expuestas en el Congreso estadounidense. La directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, reveló ante un comité de la Cámara de Representantes que los objetivos de guerra de ambos países han comenzado a bifurcarse. Mientras que Israel se ha enfocado en «deshabilitar al liderazgo iraní» (asesinatos de altos mandos), Estados Unidos ha centrado sus esfuerzos en destruir el programa de misiles balísticos y la armada de la República Islámica.

Esta distinción es fundamental para entender por qué Trump busca distanciarse del ataque a South Pars. Mientras Israel apunta a golpes de alto impacto político y simbólico, Washington prefiere una degradación militar que no dispare el precio del crudo a niveles inmanejables antes de sus elecciones. Sin embargo, la coordinación sigue siendo la regla general en el asalto aéreo conjunto contra Irán, aunque la Casa Blanca prefiera ahora un perfil más bajo para evitar que sus socios energéticos en el Golfo sigan pagando el costo de la escalada bélica.


En una jornada de altísima volatilidad para los mercados, el presidente Donald Trump rompió el silencio desde el Salón Oval sobre el bombardeo al yacimiento de gas iraní South Pars. El mandatario aseguró este jueves haber hablado con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para ordenarle que no repita ataques de esa magnitud contra la infraestructura energética de la región.

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