La «autopista» de los dinosaurios: el hallazgo récord de 16.600 huellas que revela una ruta hacia la Argentina
Un equipo de científicos documentó la mayor cantidad de rastros de terópodos del mundo en Bolivia. El sitio revela una ruta migratoria que conectaba Perú con el noroeste argentino hace 66 millones de años.
Lo que durante décadas fueron leyendas locales sobre «monstruos sobrenaturales» en el altiplano, la ciencia acaba de confirmarlo como un hallazgo sin precedentes a nivel global. Un equipo internacional de paleontólogos descubrió y documentó 16.600 huellas de dinosaurios en el parque nacional Toro Toro, en Bolivia, marcando un récord mundial para registros de terópodos, el grupo de carnívoros que incluye al Tiranosaurio Rex.
El estudio, publicado en la revista científica PLOS One tras seis años de trabajo de campo liderado por la Universidad Loma Linda de California, expone una «abundancia de huellas» que no existe en ninguna otra parte del planeta.
Una ruta hacia la Argentina

Más allá de la cifra récord, el descubrimiento arroja luz sobre cómo se movían estos gigantes por Sudamérica. La falta de huesos en la zona, contrastada con la inmensa cantidad de pisadas en la misma capa de sedimento, sugiere que los dinosaurios no vivían allí de forma permanente, sino que estaban de paso, así lo consignó un artículo publicado en DW.
Los científicos plantean la existencia de una «antigua autopista costera» que funcionaba como corredor migratorio, extendiéndose desde el sur de Perú hasta el noroeste de Argentina.
Por esta vía transitaba una fauna diversa y en manada:
- Gigantes: Criaturas de aproximadamente 10 metros de altura.
- Pequeños: Terópodos diminutos, del tamaño de un pollo (unos 32 centímetros a la altura de la cadera).
Natación y comportamiento: lo que los huesos no cuentan

El sitio ofrece una «ventana extraordinaria» a la vida al final del Cretácico, hace 66 millones de años, poco antes de la extinción masiva. A diferencia de los esqueletos, las huellas revelan conductas: los investigadores documentaron 1.378 rastros de natación, donde los dinosaurios arañaron el fondo fangoso de un antiguo lago antes de que subiera el agua y sellara las marcas para la eternidad.
Pese a sobrevivir millones de años, este tesoro paleontológico enfrenta riesgos modernos. Durante décadas, los agricultores usaron estas mesetas para trillar maíz y las canteras detonaron explosivos para extraer piedra caliza sobre las formaciones. Incluso, hace dos años, obras viales para túneles casi destruyen un sitio clave antes de la intervención del parque nacional.
A diferencia de la Patagonia argentina, donde abundan los esqueletos, aquí la historia está escrita en la piedra del suelo. «Sospecho que se encontrarán muchas más huellas en los bordes de lo que ya está descubierto», vaticinó Roberto Biaggi, coautor del estudio.

Lo que durante décadas fueron leyendas locales sobre "monstruos sobrenaturales" en el altiplano, la ciencia acaba de confirmarlo como un hallazgo sin precedentes a nivel global. Un equipo internacional de paleontólogos descubrió y documentó 16.600 huellas de dinosaurios en el parque nacional Toro Toro, en Bolivia, marcando un récord mundial para registros de terópodos, el grupo de carnívoros que incluye al Tiranosaurio Rex.
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